viernes, 8 de agosto de 2014

Capítulo 19

Lo siento, lo siento, lo siento. Sé que dije que iba a subir el domingo y por diferentes motivos no pude y estos días tampoco. El viernes fui a un concierto de Melendi y bueno el finde he estado con depresión post-concierto y estos días he tenido muchas cosas que hacer y no he tenido tiempo, además estoy nerviosa porque voy a ver a Auryn el Lunes y tengo la cabeza en el concierto y no donde la tengo que tener jajaja Bueno, ya no os aburro más y os dejo con el capi. Sé que es un poco corto y lo siento pero no quiero hacer los capis muy largos y sino se me quedan las cosas a medias y prefiero hacerlos más cortos. Espero que haya merecido un poco la pena la espera. Mis queridas lectoras, os quiero y gracias por estar ahí :)
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*En anteriores capítulos…*
*Narra María José*
-Te quiero.
Dani: ¿Qué has dicho?
-Que te quiero y que no quiero pelear más contigo.
Dani no articulaba palabra, solo me miraba y eso me daba algo de miedo. ¿Sentirá lo mismo que yo o simplemente me besó por agradecimiento por haberlo traído al hospital? No, eso no puede ser porque en la casa también me besó o fue para que me tranquilizara… ahora mismo no puedo pensar con claridad, estoy hecha un lio…
*Fin en anteriores capítulos…*

Dani: Te han dicho que no voy a salir de esta y por eso me estás diciendo esto ¿verdad?
-No vuelvas a decir eso, te vas a poner bien.-dije acariciando su mejilla.

*Narra Dani*
Me despierto y lo veo todo blanco, me intento incorporar pero el dolor es fuerte y me lo impide. Inspecciono mi alrededor y puedo observar varias máquinas y algunos cables que me conectan a ella. No sé muy bien donde estoy pero parece un hospital. Veo personas moverse rápidamente de un lado a otro de la sala sin saber qué es lo que hacen allí y en qué están ocupados para llevar tanta prisa.
-¿Dónde estoy? ¿Qué hago aquí?
Med: estás en el quirófano de un hospital, fuiste herido de bala.
-María José.-dije con un hilo de voz.
Med: ¿Así se llama la chica que no quiso dejarte solo? ¿Es tu novia?
-Me gustaría que lo fuera pero no. ¿Ella está bien?
Med: Ella no está herida, tranquilo.
-Físicamente.-dije casi inaudible.
El médico salió de la sala y todos los demás también, dejándome, así, solo. En medio de la soledad en la que estaba sumido, comencé a pensar en la razón por la que no había muerto y sin duda sé que ella me necesita, mis hermanos me necesitan y mis fans también. Necesito subirme a un escenario y comenzar a cantar, ese es el único lugar en el que olvido todo y me siento vivo.
La puerta de la sala comenzó a abrirse.
María José: Hola.
-Hola.-dije casi en un susurro.
Me abrazó y comenzó a llorar. Odio verla llorar, siento punzadas en el corazón. No me gusta verla triste.
-Ey, estoy bien. No llores.-dije quitándola una lágrima de la mejilla.
María José: Como no quieres que llore si te disparó por mi culpa.
-No pienses eso. Lo importante es que estoy bien y que estoy contigo.
La besé, necesitaba sentir sus labios sobre los míos, esa sensación me hacía sentirme vivo y aunque parezca una locura, a su lado me sentía bien.
María José: Te quiero.- Al oír esas palabras me quedé un poco en shock, esas son las palabras que menos hubiese imaginado escuchar de sus labios. Decidí preguntar, quizá hubiese escuchado mal o ha sido producto de mi imaginación o por causa de los sedantes.
-¿Qué has dicho?
María José: Que te quiero y que no quiero pelear más contigo.
¡Es verdad! No lo he soñado… No podía articular una sola palabra, solo la miraba. ¿Y si es una broma? ¿Y si me estoy muriendo y por eso me lo dice? Son las mejores palabras que podría escuchar antes de morir…
-Te han dicho que no voy a salir de esta y por eso me estás diciendo esto ¿verdad?
María José: No vuelvas a decir eso, te vas a poner bien.-dijo acariciando mi mejilla.
-Dime que esto no es una broma, que es real.
María José: No es una broma, es lo que siento pero tengo miedo.
-¿Miedo? ¿De mí?
María José: No, de lo que estoy sintiendo. No sé si estoy preparada para asumir el riesgo de enamorarme, pero sobre todo de hacerlo de alguien como tú, no sé si estaré a la altura, no quiero pasarlo mal y…-la interrumpí.
-No va a pasar nada que tú no quieras. Si quieres que sigamos como amigos así será.
En ese momento se abrió la puerta, era David, Carmen y la pequeña que estaba en la casa de la que no sabía su nombre ni quien era.
David: ¿Amigos que se besan? Eso ni son amigos ni son nada. Intentadlo, no perdéis nada.
-¿Y cómo que habéis venido?
María José: Yo les llamé para que supieran que ya no estábamos secuestrados pero que estábamos aquí, en el hospital.
-¿Llamaste a los dos?
María José: No, llamé a Carmen, sabía que estaba preocupada y David estaba con ella.
-¿Cómo que estabas con ella? No me digas que ya tengo cuñada.
Pude ver como las mejillas de Carmen enrojecían y David me miró sonriendo por lo que supuse que había dado en el clavo. Aparté mi mirada de ellos dos y la centré en la niña.
-Gracias.-dije mirándola.
Dafne: ¿Por qué?
-Por haberme desatado.-dije extendiendo mi mano hasta acariciar su mejilla.
Dafne: si no te hubiese desatado, mi hermano no te hubiese disparado.-dijo a punto de llorar.
-Ey, pequeña, no llores. ¿Cómo que tu hermano?-dije y luego miré a María José.
María José: Ella es la hermana pequeña de Ángel, por eso cuando bajó vino corriendo a mí, nos llevamos muy bien y nos queremos mucho, ¿verdad?-dijo mirando a la niña, ésta asintió.
Dafne: mi hermano no es malo, no le van a hacer daño ¿verdad? Es que si le hacen daño me voy a quedar sola.-dijo comenzando a llorar.
María José: Oye, mientras yo esté contigo no estarás sola, ¿vale?
La niña corrió a darla un abrazo. Yo sonreí al ver esa escena.
-No es tu culpa, si no hubiese sido por ti, ella –dije señalando a María José- no sé dónde estaría. Gracias a ti, está aquí conmigo.-dije con una sonrisa.
Carmen: Parece que aquí tenemos a una pequeña heroína.-dijo sonriéndola.

La niña comenzó a reír contagiándonos la risa a todos los presentes. Paré de reírme y miré a mi hermano, le veía feliz al lado de la chica a la que quiere. Miré a María José, ella es la chica que complementa mi vida, la que me hace feliz y con la que quiero pasar todos los momentos buenos y malos que tengan que llegar. No tiene que ser tan complicado ser feliz ¿o sí?

miércoles, 23 de julio de 2014

Capítulo 18

*En anteriores capítulos…*
El doctor se encaminó hacia la ambulancia en la que estaba Dani en la camilla con dos enfermeros. Nos hicieron un gesto para que subiéramos. Cogí de la mano a Dafne y nos encaminamos hacia la ambulancia y subimos. La ambulancia se puso en marcha y nos dirigimos al hospital. Dani no presentaba ninguna mejoría y eso a mí me tenía aterrada. Tenía que salvarse, no podía dejarme sola, no ahora que sentía que mi vida tenía sentido si él estaba a mi lado, aunque me di cuenta en una situación extrema y no fui capaz a hacerlo sin que pasase algo así…
*Fin en anteriores capítulos…*

*Narra María José*
El camino hacia el hospital se me hizo eterno, no veía el momento de llegar.
Cuando llegamos, Dafne y yo bajamos de la ambulancia y seguidamente bajaron a Dani. Él seguía inconsciente y desangrándose en una maldita camilla y yo no podía hacer nada… Los médicos le metieron rápidamente al hospital gritando que traía a un herido de bala. Rápidamente le metieron al quirófano y a nosotras nos dijeron que no podíamos pasar que debíamos esperar fuera a que alguien nos informara de su estado.
Pasaron dos horas y no sabíamos nada, yo me estaba desesperando pero tampoco quería hacer notar mi inquietud para no alarmar más a Dafne, la pequeña bastante tenía con haber visto todo lo que ha pasado hoy… Una dulce voz me sacó de mis pensamientos.
Dafne: Deberías llamar a tus amigos y decirles que estás bien y que Dani está en el hospital.
-Sí, tienes razón, pero…
Dafne: No tienes fuerzas para hacerlo –me miró- me refiero a decirles que Dani puede morir.
Un silencio nos invadió, la verdad es que esa opción era la única en la que no quería pensar pero que podía ser una gran posibilidad de lo que puede pasar si Dani no se recupera.
Dafne: marca el número y dime con quien voy a hablar y yo les doy la noticia. Vamos.
-Tengo que ser fuerte, por ti, por mí y sobre todo por él.-dije con un hilo de voz. Acompáñame, vamos a llamarlos.

*Narra Carmen*
Estaba como en una nube, esto parece ser un gran sueño del que me despertaré en el mejor momento y todo quedará en un maldito recuerdo que jamás se cumplirá…
Seguíamos besándonos, sus besos me transportaban a un mundo en el que solo existía amor y felicidad y en el que nada podría dañar este momento pero eso no era así, el sonido de mi móvil lo interrumpió. ¿Quién sería ahora? Justo ahora, no podrían llamar en media hora o después… me merezco disfrutar de este momento.
David: Contesta, puede ser importante.
Cojo el móvil y compruebo quién es el/la que llama.
-No tengo el número guardado, no sé quién es.
David: Cógelo, puede ser importante.-repite.
-Está bien.

Conversación telefónica
-¿Sí?
María José: ¿Carmen?
-Mi niña, ¿dónde estás? No sabía nada de ti…
María José: Estoy bien, pero Dani…
-¿Qué pasa con Dani?
María José: ¿Estás sola?
-No, estoy con David. ¿Qué pasa?
María José: Estamos en el hospital.
David la quita el móvil a Carmen.
David: ¿Cómo que en el hospital? ¿Qué os ha pasado?
María José: Ángel disparó a Dani.
David: ¿Y cómo está mi hermano?
María José: No lo sé, hace dos horas le metieron al quirófano y aún no han dicho nada.-comencé a llorar.
David: No te preocupes, él es fuerte, estará bien. Ahora vamos hacia el hospital.
No contesté, simplemente colgué.

Pasó media hora y Carmen y David llegaron. En cuanto se acercaron, abracé a Carmen como si se me fuese la vida en ello.
David: ¿Quién es esta preciosa niña?
Ella no respondía. Me separé de Carmen.
-Es la hermana de Ángel. Ella es la que llamó a emergencias.
David cogió a la niña.
David: Muy bien hecho, preciosa.
Dafne: Se pondrá bien, ¿verdad?-dijo mirándome.
Yo no sabía qué responder, no quería mentirla. Yo también quería que se pusiera bien, que me volviese a besar como lo hizo horas atrás, que me hiciese enfadar como sólo él sabía, que volviese a mirarme con esos ojos azules que son mi debilidad…
En ese momento, vi salir a una enfermera del quirófano.
Enferm: Familiares de Daniel Fernández.
David: Soy como su hermano. ¿Cómo está?
Enferm: Conseguimos extraerle la bala y cortarle la hemorragia pero todavía no está fuera de peligro. Las siguientes 24 horas son cruciales. No sabemos si la bala ha afectado alguna arteria, hay que esperar.
-¿Podemos pasar a verlo?
Enferm: Hasta que el médico no lo autorice no, lo siento.
El médico salió del quirófano.
-¿Podemos pasar a verlo?
Med: sólo una persona. Está consciente pero todavía aturdido por la anestesia. Es importante que no se altere.
Asentimos. Nos miramos entre nosotros.
David: Pasa tú.-me dijo.

Pasé como David me dijo. Verlo en esa cama, con tantos cables, me impresionó un poco. No sabía para qué eran pero si estaban ahí es porque los necesita.
-Hola.
Dani: Hola.-dijo casi en un susurro.
No dudé ni un segundo en abrazarlo y así lo hice. Comencé a llorar.
Dani: Ey, estoy bien. No llores.-dijo quitándome una lágrima de mi mejilla.
-Como no quieres que llore si te disparó por mi culpa.
Dani: No pienses eso. Lo importante es que estoy bien y que estoy contigo.
Me besó y yo le correspondí sin pensármelo. Quería sentirlo conmigo, a mi lado, sentir que de verdad está bien.
-Te quiero.
Dani: ¿Qué has dicho?
-Que te quiero y que no quiero pelear más contigo.

Dani no articulaba palabra, solo me miraba y eso me daba algo de miedo. ¿Sentirá lo mismo que yo o simplemente me besó por agradecimiento por haberlo traído al hospital? No, eso no puede ser porque en la casa también me besó o fue para que me tranquilizara… ahora mismo no puedo pensar con claridad, estoy hecha un lío…

sábado, 12 de julio de 2014

Capítulo 17

*En anteriores capítulos…*
*Narra María José*
La noche nos invadía, me sentía muerta por dentro y no por lo que me había hecho Ángel sino porque estaba perdiéndolo a él. Seguía abrazándolo y no podía parar de llorar. Aunque no quiero admitirlo, me había enamorado de mi ídolo y me siento muy culpable de no aprovechar el tiempo que pasé con él, me arrepiento de haberlo tratado tan mal…
Lo veía ahí con sus ojos cerrados, contemplando la posibilidad de no volver a ver esos ojos azules que me vuelven loca, su sonrisa que hace que me derrita y su voz que hace que todo mi cuerpo tiemble.
Sentí una mano en mi espalda, tenía miedo de ver quien era pero si fuese Ángel o algunos de sus colegas probablemente no hubiese tenido ese gesto. Me giré y la vi, ahí indefensa con sus ojitos llorosos.
X: No te preocupes, se pondrá bien.
-¿Cómo puedes estar tan segura, Dafne? Se está desangrando y no tengo manera de llamar a una ambulancia o de comunicarme con los demás.-dije agachando la cabeza.
Dafne: Ángel se dejó su móvil y llamé a emergencias. No tienen que tardar en llegar.
-Muchas gracias cariño. Si se muere, yo…
Dafne: Shh, no se va a morir. ¿Sabes por qué?-negué con la cabeza.- Él amor que os tenéis va a ser más fuerte que todo y por ese amor, él -dijo señalándolo- luchará contra la muerte.
*Fin en anteriores capítulos…*

Yo solo podía mirar cómo Dani se desangraba y mis lágrimas no cesaban.
Aunque no se lo había demostrado, él, el chico del que estoy enamorada y que puede que se muera en mis brazos, era la persona más importante de mi vida. No le había tratado nada bien desde aquel encuentro en la puerta de aquella cafetería. Bendito encuentro, ya que sino no le hubiese conocido como le conozco hoy. Sé que mi forma de pensar es muy egoísta, sin ese encuentro, no estaría a punto de morir… él seguiría feliz, haciendo su vida y yo la mía. Él formando parte de mí día a día y él sin saber nada de mí, siendo una fan más.

Entre pensamiento y pensamiento, los médicos llegaron. Entre dos me agarraron y me alejaron de él, yo solo lloraba y decía que no quería que me separasen de él pero no me hacían caso. Le cortaron la camiseta para poder ver la herida y se dieron cuenta de que la bala estaba dentro y no tenían el instrumental adecuado para extraerla. Decidieron no tocarlo más, simplemente le pusieron un trapo y presionaban la herida para que dejase de sangrar. Le tumbaron en la camilla y se disponían a llevárselo.
-¿Dónde se lo llevan?
DOC: Al hospital, usted no puede acompañarlo.
-Yo me voy con él y no está en discusión. Es el chico del que estoy enamorada y no le voy a dejar solo ahora.
DOC: Está bien, pero ella es pequeña y no puede acompañarnos. Puede sufrir algún shock si el paciente se agrava.
-Ella estará bien, no la puedo dejar aquí sola. No puedo.-dije con un hilo de voz.
Dafne: No te preocupes por mí, estaré bien sola.
-No, no voy a dejarte aquí. Tú me tranquilizaste cuando creí que no iba a salvarse y no te voy a dejar tirada.
DOC: Está bien, podéis venir las dos.


El doctor se encaminó hacia la ambulancia en la que estaba Dani en la camilla con dos enfermeros. Nos hicieron un gesto para que subiéramos. Cogí de la mano a Dafne y nos encaminamos hacia la ambulancia y subimos. La ambulancia se puso en marcha y nos dirigimos al hospital. Dani no presentaba ninguna mejoría y eso a mí me tenía aterrada. Tenía que salvarse, no podía dejarme sola, no ahora que sentía que mi vida tenía sentido si él estaba a mi lado, aunque me di cuenta en una situación extrema y no fui capaz a hacerlo sin que pasase algo así…

lunes, 23 de junio de 2014

Capítulo 16

Siento haber tardado tanto tiempo en subir, ahora que estamos de vacaciones espero subir más seguido. Gracias por leer y no os entretengo más. Os dejo con el capi. Espero opiniones ;)
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En el capítulo anterior…
Entramos en el hotel y para ser un hotel de 5 estrellas no había mucha gente. Miraba para un lado y para otro y sólo estaba la recepcionista, nadie más.
-No hay nadie.
David: Es por aquí, dijo señalando hacia la derecha.
-¿Dónde vamos?-dije parándome.
David: No seas impaciente, ahora lo ves.
Me agarró de la mano y tiró de mí para que avanzara. Llegamos a una puerta blanca acristalada y se paró.
-¿Qué es esto?
David abrió la puerta y entramos. Era un salón realmente grande, decorado con rosas rojas y velas. Era precioso. Me dejó sin palabras.

David: No había gente en el hall ni tampoco aquí porque lo reservé exclusivamente para nosotros. Sólo un salón de un hotel de 5 estrellas puede estar a la altura de la dama que tengo enfrente.

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Sigue narrando Carmen…
No sé cómo he podido ser tan estúpida y creer que me traía a un hotel para acostarse conmigo, pero a ver me dice que es una cita y es en un hotel pues es lo primero que he pensado… ¿Qué hago hablando sola teniéndolo al lado?
Vuelvo a mirar a mi alrededor y todo esto es precioso, solo alguien como él podía haber hecho algo así. Sentí como mis lágrimas rodaban por mis mejillas.
David: No llores, las princesas no lloran.
-Siento todo lo que te dije.-mis lágrimas seguían saliendo.
David: Entiendo tu reacción. Vamos a tener una cita y te traigo a un hotel… es normal que pienses así. Déjame explicarte.
-¿Me vas a explicar cómo lo has hecho?-digo señalando toda la sala.
David: No, te voy a explicar por qué. Si después decides irte, lo entenderé.
-Te escucho.
David: Desde que te vi, sentí algo aquí – señala su corazón – difícil de explicar. Sentí que te conocía de toda la vida, simplemente me enamoré de ti. Cuando sonríes siento que me enamoro más y más de ti y cuando te veo llorar, solo pienso en limpiarte esas lagrimitas –dice limpiándome las que caían por mis mejillas- y en besarte esos labios que son mi tentación día tras día. Para mí eres especial, y esto –dijo señalando la sala- es para demostrarte un poquito de lo que significas para mí.
Después de escuchar todo esto no podía articular palabra, quería contestarle pero las palabras no salían, era como si no pudiese hablar.
David: Será mejor que nos vayamos.-dice cabizbajo mientras sale dirección a la salida del hotel.
-Espera.
Sigue caminando como si no me hubiese escuchado. No puedo dejar que se vaya, no después de esto. Como si de un impulso se tratase salgo corriendo hasta alcanzarle y le abrazo por la espalda.
-No te vayas.
David: No quieres que esté contigo, no merece la pena que esté aquí.
-No saques conclusiones sin antes dejarme hablar, por favor.
Se gira y nos miramos a los ojos.
-No te he dicho nada porque no me esperaba que dijeses todo eso, como tampoco me esperaba eso.-dije señalando a la sala.
David no hablaba, solamente me miraba.
-Ahora el que se ha quedado mudo has sido tú.
Reímos.
David: Me gustaría que vieras lo que te preparé.
-Por mí encantada.
David: Vamos entonces.
Nos dirigimos a la sala que me había enseñado antes. Abrió la puerta como hizo anteriormente, entramos y vi que en una mesa había un ramo de flores.
-¿Es para mí?
David: Claro.
Me acerco a la mesa y huelo las flores.
David: Tú hueles mejor.-me dijo susurrándome al oído.
Me limité a sonreír, no sabía qué contestarle. Sentía que estaba en las nubes. Sólo un roce de su piel con la mía, una sonrisa o una palabra es suficiente para que me derrita.
Un hombre entró. Resultó ser un camarero.
Camarero: ¿Les sirvo ya?
David: Sí.
Me agarró de la mano y fuimos hacia la mesa. Separó la silla y me senté. Rodeó la mesa y se sentó. Ninguno decía nada. Yo jugaba con los cubiertos y él con la servilleta. Estábamos en un silencio absoluto pero para nada incómodo.
Llegó el camarero y sirvió la cena.
Seguíamos sin decir nada. Soltó los cubiertos y me miró. Yo hice lo mismo.
David: Por ti bajaría el cielo y las estrellas, las pondría en el techo de tu habitación para que todos los días las pudieses tocar.
En ese momento me perdí en sus ojos marrones, esos ojos que cuando me miran, hacen que todo en mí se paralice.
Carmen: Con tenerte a mi lado tengo más que suficiente.
David: Gracias a ti descubrí que…
Comenzó a cantar.
David: y es que vuelvo a verte, vuelvo a respirar profundo y que se entere el mundo que de amor también se puede vivir, de amor se puede parar el tiempo.
¿Puede ser más mono?
David: Te quiero y quiero hacer que sonrías y que vuelvas a ser la chica alegre de cuando te conocí.
Carmen: ¿Qué has dicho?
David: Que quiero que vuelvas a sonreír.
Carmen: No, antes de eso.
David: Que te quiero.
Un silencio invadió el salón.
Mi ídolo diciéndome que me quiere, en un salón de un hotel  5 estrellas que ha reservado para nosotros y no te dignas a decirle nada, ¿pero qué te pasa?-dijo mi subconsciente.
No sé qué hacer, no sé cómo reaccionar, no todos los días tu ídolo te dice que te quiere y si lo hace no de esta forma.
David: ¿Estás bien?
Carmen: Sí, solo que no me esperaba tus palabras.
David: Entiendo que no sientas lo mismo que yo pero…-le interrumpí.
Carmen: Claro que siento lo mismo que tú. Me enamoré de tus ojos, de tu dulce sonrisa, de tu ternura, me enamoró tu forma de ser. -hice una pausa- Fuerte pero a la vez frágil…

Me interrumpió con un beso y a ese beso le siguieron varios más. Me estaba besando con David y sentía que estaba flotando en una nube rodeada de estrellas y del cielo azul intenso.

martes, 29 de abril de 2014

Capítulo 15

*Narra María José*
La noche nos invadía, me sentía muerta por dentro y no por lo que me había hecho Ángel sino porque estaba perdiéndolo a él. Seguía abrazándolo y no podía parar de llorar. Aunque no quiero admitirlo, me había enamorado de mi ídolo y me siento muy culpable de no aprovechar el tiempo que pasé con él, me arrepiento de haberlo tratado tan mal…
Lo veía ahí con sus ojos cerrados, contemplando la posibilidad de no volver a ver esos ojos azules que me vuelven loca, su sonrisa que hace que me derrita y su voz que hace que todo mi cuerpo tiemble.
Sentí una mano en mi espalda, tenía miedo de ver quien era pero si fuese Ángel o algunos de sus colegas probablemente no hubiese tenido ese gesto. Me giré y la vi, ahí indefensa con sus ojitos llorosos.
X: No te preocupes, se pondrá bien.
-¿Cómo puedes estar tan segura, Dafne? Se está desangrando y no tengo manera de llamar a una ambulancia o de comunicarme con los demás.-dije agachando la cabeza.
Dafne: Ángel se dejó su móvil y llamé a emergencias. No tienen que tardar en llegar.
-Muchas gracias cariño. Si se muere, yo…
Dafne: Shh, no se va a morir. ¿Sabes por qué?-negué con la cabeza.- Él amor que os tenéis va a ser más fuerte que todo y por ese amor, él -dijo señalándolo- luchará contra la muerte.

*Narra David*
Llegué en casa de Carmen y me abrió Andrea. Nos saludamos y al momento salió Carmen, me quedé alucinado, estaba preciosa con ese vestido rojo, estoy enamorado hasta las trancas de ella y no puedo seguir negándolo más.
-Estás… estás… perfecta.-estaba que no podía articular palabra.
Carmen: Gracias.-vi cómo se sonrojaba.
-Sonrojada estás preciosa.
Andrea: David, la alfombra que la vas a manchar.
-¿Qué?
Andrea: La baba…
Las dos rieron. Me quedé prendado de su sonrisa. Toda ella es perfecta, no hay nada que no me guste de ella.
-¿nos vamos señorita?
Carmen: Cuando guste el caballero.
Andrea: Cuanta galantería veo por aquí. Oye David.
-Dime.
Andrea: Llévamela a un sitio bonito y a las 12 la quiero en casa ehh.
Carmen: Sí, como la cenicienta.
-Andrea, no puedo prometerte que a las 12 estará en casa.
Andrea: bueno pues cuídamela y como la hagas daño date por muerto.
Carmen: Andrea, no me le asustes.
Andrea: Vale, vale, me callo. Iros ya.
Salimos de casa de Carmen. Nos dirigimos al coche, la abrí la puerta y subió. Cerré la puerta y rodeé el coche y me subí. Me abroché el cinturón y arranqué.
Carmen: ¿Dónde vamos?
-Sorpresa.
Carmen: No vale.-dijo poniendo voz de niña pequeña.
-Poniendo esa voz no vas a hacer que te lo diga.-la guiñé un ojo.
Carmen: ¿Estás seguro?
-¿Me estás poniendo a prueba?
Carmen: Pregunté yo primero.
Me encantaba picarla, no sé por qué pero me gustaba.
-Estamos llegando.

*Narra Carmen*
David dijo que estábamos llegando pero todo eran edificios de pisos, hoteles… ¿Dónde me llevará?
-¿No me vas a decir dónde vamos?
Soltó una risa. Eso me ponía de los nervios, me gusta saber dónde voy. Vale que me fio de él pero esto de no saber dónde me lleva no me gusta nada… El coche se paró. Yo no entendía nada.
-¿Por qué paras?
David: Hemos llegado.
Miré por la ventana y era un lujoso hotel de 5 estrellas.
-¿Me has traído a un hotel? ¿Quién te crees que soy? Ahora mismo me voy de aquí.
¿Quién se cree este que soy? ¿Cómo se atreve a traerme a un hotel? Cuando me dijo que íbamos a tener una cita no me imaginé que fuese una de estas. Esto no se lo iba a perdonar en la vida.

*Narra David*
Llegamos y paré el coche enfrente del hotel. La dije que habíamos llegado y reaccionó muy mal. ¿De verdad se piensa que la he traído a un hotel para acostarme con ella? No entiendo cómo puede pensar que soy así.
-Me puedes dejar hablar.
Carmen: No, me has desilusionado mucho, no como ídolo sino como persona.
Comenzó a llorar y yo no podía verla así. Se bajó del coche y no me dio oportunidad para explicarla.
Me bajé del coche y la vi dirigiéndose a la zona de taxis. Corrí como si me fuera la vida en ello y la alcancé. La paré agarrándola del brazo.
Carmen: Déjame, no me toques.
-¿Confías en mí?
Carmen: En este momento no lo sé.
-Confía en mí. Entra conmigo al hotel, ves lo que te he preparado y si aun así quieres irte, yo mismo te llevo a casa.
Necesitaba que confiase en mí y viera todo lo que la había preparado, lo que sería capaz de hacer por ella, aunque esto solo era una mínima parte.

*Narra Carmen*
¿Cómo se atreve a decirme que confíe en el después de traerme a un hotel? Estaba muy enfadada. ¿Se cree que soy una chica fácil? Lo lleva claro. A cabezota no me gana nadie. Cuando algo se me mete en la cabeza, nadie me hace que cambie de opinión y esta no será la excepción.
David: Por favor, acompáñame.
Quiero ser fuerte y ser fiel a mis principios. Soy cabezota por naturaleza pero estando con él, me olvido de todo y hace que todo me importe menos que nada.
-Está bien. Entremos.

Entramos en el hotel y para ser un hotel de 5 estrellas no había mucha gente. Miraba para un lado y para otro y sólo estaba la recepcionista, nadie más.
-No hay nadie.
David: Es por aquí, dijo señalando hacia la derecha.
-¿Dónde vamos?-dije parándome.
David: No seas impaciente, ahora lo ves.
Me agarró de la mano y tiró de mí para que avanzara. Llegamos a una puerta blanca acristalada y se paró.
-¿Qué es esto?
David abrió la puerta y entramos. Era un salón realmente grande, decorado con rosas rojas y velas. Era precioso. Me dejó sin palabras.

David: No había gente en el hall ni tampoco aquí porque lo reservé exclusivamente para nosotros. Sólo un salón de un hotel de 5 estrellas puede estar a la altura de la dama que tengo enfrente.

domingo, 27 de abril de 2014

Capítulo 14

*Narra María José*
Ángel se levantó y temí que fuera Dani el que bajaba por la escalera pero no, era la voz de una niña.
X: ¡María José!-dijo gritando
-Princesa, ¿Qué haces aquí? ¿Cómo estás?
X: Ángel me trajo aquí.-dijo triste-.
Hubo unos minutos de silencio absoluto.
X: Estoy bien, pero muy aburrida.
-Eso tiene solución.
Comencé a hacerla cosquillas, su risa podía oírse por toda la casa. Tanta era su fuerza que producía un gran eco.
Otro ruido vino de la misma escalera por la que instantes anteriores esa niña bajó. Ángel salió a comprobar que todo iba bien y recibió un puñetazo que le hizo caer al suelo. Éste al ver quién estaba delante de él se levantó con toda la ira que cualquier ser humano podría albergar en su cuerpo.
Ángel: Te vas a arrepentir de lo que acabas de hacer.
Ángel llamó a sus compinches y vinieron en escasos segundos.
Ángel: Cogedles. A ella lleváosla de aquí.-dijo señalando a la niña.-Todo esto era una trampa, ¿verdad?-dijo mirándome con rabia.
-No.-dije sin apenas voz.
Ángel: No me mientas.-Me pegó con todas sus fuerzas, dejando su mano marcada en la parte izquierda de mi cara y haciendo que cayese al suelo.-Me las vas a pagar.

*Narra Dani*
Por suerte cuando Ángel vio a la niña no consiguió verme a mí, si no se hubiese ido todo al traste. Todo estaba saliendo a pedir de boca. La verdad es que la niña me ha sorprendido y mucho. No sé cómo se llama pero sé que es una niña muy dulce y buena, no entiendo cómo puede estar al lado de alguien como Ángel… Ahora me toca actuar a mí.
-Mierda.-dije para mí.
Los escalones de esta maldita escalera suenan demasiado…
Sentí que alguien se movía, supuse que era Ángel y no me equivocaba. Me puse en la pared justo al lado de la puerta del salón. Pude ver como se acercaba, su pie adelantado en la puerta y no me lo pensé y le propiné un puñetazo y cayó al suelo. Se levantó al verme y realmente estaba muy enfadado.
Ángel: Te vas a arrepentir de lo que acabas de hacer.
Ángel llamó a sus compinches y vinieron en escasos segundos cual perrito faldero a la llamada de su amo.
Ángel: Cogedles. A ella lleváosla de aquí.-dijo señalando a la niña.-Todo esto era una trampa, ¿verdad?-dijo mirando a María José con rabia.
María José: No.-dije sin apenas voz.
Ángel: No me mientas.-Me pegó con todas sus fuerzas, dejando su mano marcada en la parte izquierda de mi cara y haciendo que cayese al suelo.-Me las vas a pagar.
X: No la pegues. Ella no te quiere y no podrás hacer que eso cambie.
Ángel: Os he dicho que os la llevéis.-dijo aún más enfadado-.
-¿Qué vas a hacer?
Ángel: Hacerla disfrutar como tú no has sabido.
María José: no, por favor.
Ángel: ¿no qué? Dijiste que serías capaz de hacer cualquier cosa por él ¿no?-dijo señalándome.
¿De qué están hablando? No logro entenderle…
Dos tipos entran y me agarran para que no me mueva. Ángel empuja a María José haciendo que caiga en el sofá. Entra otro tipo y la ata las manos. ¿Qué ostias están haciendo?
-¿Qué vas a hacer?
Ángel: Ya te lo he dicho antes, hacerla disfrutar como tú no has sabido.

*Narra María José*
Le dije a Ángel que por Dani sería capaz de hacer cualquier cosa y así será. Si esto es por lo que tengo que pasar para que le deje libre, lo haré.
Miro a Dani y lo veo ahí todo golpeado y sujeto por dos animales que lo único que les importa es complacer a Ángel para que no sufran las consecuencias.
Ángel: ¿Estás listo rubio para verla gozar?
Dani: No la toques o te juro que te mato.
Pude ver como intentaba liberarse de los brazos que le impedían estar libre pero le era imposible, ellos eran más fuertes que él.
Ángel se puso encima de mí y me arrancó la camiseta, dejándome así en ropa interior.
Dani: Eres un puto cobarde.
Ángel: Cállate y observa.
Yo no podía articular palabra, tampoco quería. A mí me duele mucho toda esta situación pero estoy viendo que a Dani también. Ángel bajó mis pantalones y me los quitó. Volvió a ponerse encima de mí.
Ángel: ¿Preparada para disfrutar?

No quería hablarle, ni siquiera mirarle. Quería que esta puta situación terminase y pudiésemos salir de aquí. Desabrochó mi sujetador, me lo quitó y comenzó a besarlos. Yo giré la cabeza para que Dani no me viera llorar. No quería que esto pasase y menos estando él delante. Dani seguía intentando liberarse de los brazos de los tipos que lo sujetaban pero seguía sin poder hacerlo. Ángel paró de besar mis pechos y puso sus manos en mi cintura. Comenzó a bajar mis bragas lentamente, mientras bajaba mis bragas iba acariciando mis piernas. Yo quería que todo esto llegara a su fin pero cuantas más ganas tenía de que acabase más tiempo parecía durar. Terminó de bajar mis bragas, me las quitó, esta vez sin quitarse de encima de mí. Él se bajó los pantalones y los bóxers pude ver lo excitado que estaba. No puedo entender como esta situación puede excitarle.
Ángel: Vamos a la faena preciosa.
Comenzó a penetrarme fuertemente, me hacía daño pero si decía algo sería el desencadenante para sacar toda la furia que Dani estaba conteniendo. No pude aguantar, el dolor que me estaba provocando era más fuerte de lo que podría aguantar.
-Me haces daño.-dije casi en un susurro.
No bajaba el ritmo, es más podría asegurar que iba más rápido. De pronto, empezó a bajar el ritmo, lo cual agradecí porque el dolor que sentía era demasiado grande.
Ángel: ¿Mejor?
Será cabrón, me está violando y encima me dice esto. ¿De qué coño va?
Sé que él lo está disfrutando pero yo… yo de este momento no podré olvidarme nunca. Me marcará de por vida y no podré borrarlo aunque quiera. Yo solo podía pensar en lo que estaría sintiendo Dani viendo esta escena y lo que estaría pasando por su cabeza.
Sentía que esto no tenía fin, que nunca iba a terminar. No podía con todo esto, me superaba pero no quería que Ángel me viera frágil. Estaba jodiendo mi vida y no le iba a dar el gusto de verme llorar. Sí, soy una puta orgullosa y con él más que con nadie. Me hizo mucho daño y todavía me lo sigue haciendo. ¿Hasta cuándo?
Ángel: Ya queda poco pequeña.
Se corrió dentro de mí y sonrío victorioso.
Ángel: ¿Ves? Así es como se hace gozar a una chica.-dijo mirando a Dani.
Dani no decía nada y a mí su silencio me daba miedo. Ángel salió del salón y dio la orden para que soltaran a Dani. Los tipos después de soltarle, impidieron que Dani se acercase a Ángel, la verdad les doy gracias porque sé que hubiese sido capaz de matarle.
Después de liberarme de las asquerosas manos de Ángel y de que soltaran a Dani, éste vino y me desató las manos. Me levanté del sofá y Dani me tendió su chaqueta, me la puse y lo abracé. Sentí el impulso de besarle y así lo hice, como si no hubiera mañana. Mientras nos estábamos besando, sí besándonos porque él correspondió a mi beso, oí un disparo, no sabía de donde venía pero sabía que había sido muy cerca, tan cerca que a la persona que habían disparado era Dani.
-No!!!!-grité- no te puedes morir.-dije llorando y estrechándolo entre mis brazos.-Estarás bien.
Dani: Nunca he querido a nadie como te quiero a ti.-me dijo mirándome a los ojos.-Si tengo que morir por ti, lo haré las veces que haga falta.
-Shh, no hables, tienes que guardar fuerzas.
Dani: no… quiero… morirme… sin… decirte… que… te… quiero…-dijo con un hilo de voz.
-No digas eso, no te vas a morir. Si te mueres yo me muero contigo.-dije dándole un beso en la comisura de los labios y sin parar de llorar.-llamad a una ambulancia, no os quedéis ahí quietos.-grité, ninguno lo hizo, es más, todos salieron corriendo de la casa dejándonos a Dani y a mí ahí tirados.

En casa de David…
*Narra David*
Tengo que hacer lo que sea para que Carmen sonría. Su sonrisa fue una de las cosas que me enamoró de ella y, un momento ¿yo enamorado? Es lo más normal que podría haber pasado. ¿Quién no se iba a enamorar de una chica preciosa, simpática, dulce y tierna como Carmen? Yo no puedo ser la excepción.
Tengo que pensar en algo para hacer que esa sonrisa que me tiene loco vuelva a aparecer… ya sé ¡¡La invitaré a cenar!!
-Vete a tu casa y prepárate en 1 hora paso a buscarte.-la dije mirándola a los ojos.
Carmen: ¿Me estás proponiendo que tengamos una cita?
-Emm, sí.-noté como mis mejillas se sonrojaban y las suyas también.
Todos empezaron a silbar.
Carlos: Hasta que has dado el paso, mira que te ha costado.
Todos se echaron a reír menos Carmen que miró hacia otro lado y yo que tenía ganas de matar al rubiales pero tenía toda la razón.

*Narra Carmen*
Estaba absorta completamente en mis pensamientos cuando una voz me saca de ellos.
David: Vete a tu casa y prepárate en 1 hora paso a buscarte.-Cuando me lo dijo, no podía creérmelo. Mi ídolo invitándome a salir.
Vamos a ver Carmen, deja de montarte películas en la cabeza y dile algo ¿no?-me dijo mi subconsciente.
Carmen: ¿Me estás proponiendo que tengamos una cita?
-Emm, sí.-me sonrojé, no podía creérmelo pero así era ¡¡Tenía una cita con David!!
Todos empezaron a silbar.
Carlos: Hasta que has dado el paso, mira que te ha costado.
¿Qué ha querido decir con eso? ¿Le gustaré?
Carmen déjate de tantas preguntas y lárgate ya o no te dará tiempo a arreglarte, no querrás ir hecha una piltrafa, ¿no?-mi subconsciente otra vez…
Pero es verdad, si no me doy prisa no me dará tiempo.
Andrea: ¿Quieres que te ayudemos?
-Sí, por favor.
Isa: Pues venga, mueve tu trasero y vámonos.-me dio una palmada en el culo.
Si no fuera por ellas estaría hundida, llorando y sin ganas de nada. Esto me vendrá bien para olvidarme por un rato de lo que está pasando con María José y Dani.
Nos fuimos camino a mi casa. Llegamos y empecé a dar vueltas por la casa.
Silvia: ¿Puedes tranquilizarte?
-No, tengo una cita con David. ¡Cómo me pides que me calme!
Isa: Poniéndote así, no ganas nada. A ver, tú vete a ducharte ¡ya! Mientras nosotras te buscamos el vestido adecuado para la ocasión.-dijo con una sonrisa pícara.
Andrea: Sí, yo prepararé el maquillaje.
Decidí hacerlas caso y me fui a ducharme. Me metí en la ducha, puse el agua templada. Me enjaboné el pelo mientras pensaba dónde me iría a llevar David. Aclaré mi largo y moreno pelo y me puse a enjabonar mi cuerpo. No tardé mucho ya que estaba muy ansiosa por salir con David y no quería llegar tarde.

*Narra David*
Por fin voy a tener una cita con Carmen, la chica de mis sueños, la que con solo una sonrisa logra derretirme. Cuando me mira siento que se para el tiempo y cuando me dedica una de sus sonrisas siento como pequeños infartos que me llevan al cielo.
Voy a ducharme, no quiero hacerla esperar. Me metí en la ducha. Tardé en ducharme 10 minutos, todo un record para mí. Salí del baño y fui a mi habitación. Ahí me los encontré a los tres.
-¿Qué hacéis aquí?
Carlos: Ayudarte para que vayas de acuerdo a la dama que te va a acompañar.
-¿Desde cuándo hablas así? ¿No te gustará Carmen, no? Si es así puedes darte por muerto.
Carlos: no, no. Sólo quiero que mi hermano triunfe.
Blas: Dejaros de tanto hablar y tú, David, prepárate o la harás esperar.
Álvaro: Blas tiene razón.
Fui a ponerme el traje que habían elegido entre Blas, Álvaro y Carlos. Iba así:
 


Ahora sólo me quedaba emprender mi camino hacia la casa de Carmen.

*Narra Carmen*
Salí de la ducha y me enrollé la toalla. Fui a mi habitación y ahí estaban las tres. Mi vestido estaba sobre la cama, la verdad es que me encantaba. Andrea comenzó a maquillarme. Isa y Silvia se encargarían de peinarme.
Andrea: Estate quieta, así no puedo maquillarte.
-Son ellas, me tiran del pelo.
Isa: Maquíllala y después la peinamos, pero date prisa.
Andrea: Sí, sí, no tardo nada.
Andrea siguió maquillándome. Tenía razón, no tardó ni diez minutos en maquillarme. Después Isa y Silvia empezaron a peinarme. No se decidían entre dejármelo suelto o hacerme un recogido… -al final no me da tiempo.-pensé.
Andrea: El pelo recogido la quedará mejor.
Isa y Silvia hicieron caso a Andrea y se puso manos a la obra. Mientras Andrea preparaba los accesorios que iba a llevar. Silvia me ayudó con el vestido ya que yo sola no podía.
Al final me dejaron increíble, cuando me miré al espejo quedé encantada con el trabajo de las tres. Iba así:

Nada más terminar de arreglarme, sonó el timbre.
Andrea: Yo abro.
Andrea fue a abrir la puerta y era David. Escuché como se saludaban.
Andrea: Carmen, David ya está aquí.
-Ya voy.-dije bajando las escaleras.
Mientras bajaba pude ver la cara de asombro de David.
David: Estás… estás… perfecta.
-Gracias.-me sonrojé.
David: sonrojada estás preciosa.

sábado, 26 de abril de 2014

Capítulo 13

La idea inicial para este capítulo era otra pero me quedaba demasiado largo... Se supone que no iba a subir hasta el miércoles pero varias lectoras me han dicho que querían capi y que subiera pronto y tenía pensado subir el domingo pero subiré antes así que espero que le disfrutéis. Quiero agradecer a todas las que leéis la novela porque sin vosotras esto no sería posible y la hubiese dejado. En especial quiero agradecérselo a mi pastelita favorita, Carmen, te quiero muchísimo y quería darte las gracias por estar ahí y animarme a seguir escribiendo. El adelanto que te dije es del capi siguiente jajaja es que si lo ponía en este se me quedaba demasiado largo. GRACIAS POR ESTAR AHÍ, POR APOYARME Y POR LEER. Sois muy importantes para mí porque con cada comentario que recibo vuestro me sacáis una sonrisa y me alentáis a seguir escribiendo y a que no abandone la novela. Bueno ya no me enrollo más. Os quiero<3
Aquí os dejo con el capi :))
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*Narrador omnisciente*
María José estaba decidida a hacer cualquier cosa para que el rubio estuviese bien, aunque para conseguirlo tuviese que entregarse a Ángel pero ¿Dani lo permitirá?
Ángel: ¿Podemos ir a otro sitio a ultimar los detalles de nuestro trato?-dijo como todo un caballero.
Os preguntaréis por qué Ángel es así con ella ¿verdad? Tiene sus razones. Algo ha pasado para que éste se comporte así, algo en su pasado que le ha hecho cambiar y comportarse como el macho alfa y dándose a respetar entre los miembros de su manada.
Ángel y María José salieron de la habitación en la que Dani seguía atado a la silla. Recorrieron el largo pasillo y bajaron por esas escaleras que crujían a cada paso que daban en ellas. Llegaron a una especie de salón y se sentaron en un sofá viejo que había allí, las telarañas y el polvo se podían ver a leguas. ¿Cuánto tiempo llevaría esta casa sin limpiar?
María José estaba dispuesta a sacrificarse pero el rubio no se quedará quieto e intentará impedirlo a toda costa.

En otro lugar de la casa…
*Narra Dani*
Me habían dejado sólo y esta era la única oportunidad que podría tener para escaparme. Intenté soltarme pero las cuerdas que rodeaban mis muñecas estaban demasiado apretadas. Seguí moviendo las manos pero soltarme era misión imposible. Por el suelo había cristales pero si quería coger alguno tendría que tirarme al suelo y al oír el ruido vendrían a ver qué había pasado así que esa opción quedaba descartada.
Oí un ruido proveniente de la habitación de al lado y pensé que podía ser alguno de los tipos que me habían traído hasta aquí.
La puerta de la habitación en la que estaba comenzó a abrirse lentamente y me temí lo peor. Había dos opciones, que María José haya convencido a Ángel y vengan a soltarme o vengan pero para deshacerse de mí…
La puerta de la habitación se abrió completamente y no me podía creer lo que estaba viendo. Allí delante de mí no había ningún tipo de esos sino una frágil y dulce niña. ¿Qué estaría haciendo aquí?

En casa de David…
*Narra David*
Estábamos todos en silencio, nadie hablaba. Carmen seguía en shock por la foto que había recibido. De repente, Carmen cayó al suelo inconsciente y yo no sabía qué hacer al verla ahí tirada en el suelo sin cálida mirada y sin su perfecta sonrisa.
Isa: Carmen, Carmen.-dijo agarrándola del brazo pero ella no respondía.
-Separaos de ella. Necesita respirar y con vosotros a su alrededor no la llega el aire.-dije completamente fuera de mí-.
La cogí y la tumbé cuidadosamente en el sofá.
Silvia: Traed alcohol.
Carlos: ¿Para qué quieres el alcohol?
Isa: Para decolorarte el pelo, no te jode.
Blas: Para hacer que vuelva en sí.
Andrea: David…
-El alcohol está en el mueble del baño.
Comencé a andar de un lado a otro del salón, no podía parar quieto.
Carlos: David, tranquilízate.
David: Ni David ni ostias. La chica de la que estoy enamorado está ahí inconsciente y no puedo hacer nada porque esté bien ¡cómo quieres que me tranquilice!-dije chillando.
Álvaro: Gritando no vas a hacer que ella esté bien, así que siéntate y relájate.
Andrea llegó con el alcohol, echó un poco en un algodón y se lo acercó a Carmen a la nariz. Parece que estaba funcionando porque Carmen empezó a moverse.
Carmen: ¿Qué ha pasado?-dijo mientras se sentaba en el sofá.
Blas: Te has desmayado.
Intentó levantarse del sofá pero seguía mareada.
-No te levantes, todavía no estás recuperada.
Carmen: Estoy bien.
-No parece.
Nos quedamos mirándonos a los ojos y me perdí. Ella conseguía hacerme frágil. Por ella sería capaz de dejarlo todo.
Carmen: ¿Hay noticias de María José y Dani?
Carlos: No, ninguna.
Un silencio profundo nos invadió.

*Narra Dani*
Esa niña no dejaba de mirarme, conseguía ponerme nervioso.
X: ¿Por qué estás aquí?-dijo acercándose a mí.
-Estoy secuestrado.
X: Ángel te ha traído, ¿verdad?
-¿Lo conoces?
X: Sí.-dijo agachando la cabeza.
-¿De qué lo conoces?
Dijo algo pero no conseguí escucharla.
-No te he oído.
X: ¿La quieres?
-¿Cómo?
X: A María José, ¿la quieres?
-No hace mucho que la conozco pero es como si la conociera desde siempre, se ha vuelto indispensable para mí. Sí, la quiero y mucho.
X: ¿Tú crees que Ángel la va a hacer daño?
-Espero que no. Ayúdame a soltarme, tengo que comprobar que ella está bien.
La niña se acercó a mí y me desató las manos pero se oyó un ruido proveniente del pasillo.
-Escóndete tras la puerta. Ahí no te verán.
X: No digas que yo te solté, por favor.
Negué con la cabeza. Apareció uno de los compinches de Ángel. Me levanté de la silla y le propiné un puñetazo que lo dejo inconsciente. Cuando iba a salir por la puerta, algo me detuvo o mejor dicho alguien.
X: si bajas tú solo Ángel la hará daño.
-no me verá.
X: Las escaleras suenan y antes de que hayas llegado abajo, él la habrá hecho daño. Yo bajaré primero y tú vendrás detrás.
-Está bien.
No puedo creer como en un cuerpo tan pequeño puede haber tanta inteligencia…

*Narra Ángel*
Pensé que me iba a costar más convencerla para que estuviera conmigo. Si hubiese sabido que iba a ser tan fácil, lo hubiese hecho antes… Ella no hablaba, así que decidí romper el silencio.
-¿Qué estás dispuesta a hacer para que le deje ir entero y vivo?
María José: Lo que quieras.
Escuché un ruido que venía de la escalera. Decidí levantarme e ir a ver qué o quién era.
-¿Quién anda ahí?
X: Soy yo, estoy cansada de estar encerrada en la habitación.
-Está bien, ven aquí.
Bajó hasta el salón y vio a María José y corrió a abrazarla.

jueves, 24 de abril de 2014

Capítulo 12

Perdonad por estar casi un mes sin subir capítulo pero es que no he tenido tiempo y la inspiración tampoco es que abundase... espero que os guste el capi y que no me matéis jajaja Gracias por leer. Os quiero<3
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*Narrador omnisciente*
Ángel no contento con todo el daño que está haciendo quería llegar más lejos.
Ángel: Vamos a hacer sufrir un poquito a vuestros amigos.-dijo riéndose.
María José: ¿Qué vas a hacer?
Ángel cogió el móvil de María José y le hizo una foto a Dani, el cual estaba sujeto por uno de los compinches de Ángel.
María José: ¿Para qué quieres la foto?
Ángel: Se la voy a mandar a tu amiguita.
Ángel le mandó a Carmen la foto de Dani por WhatsApp. En ésta se podían ver los golpes que Dani había recibido, tanto el labio roto como la brecha que tenía en la ceja.

*Narra David*
Las cosas no pueden ir peor. Dani y María José secuestrados, Carmen llorando desconsolada y los demás sin saber qué hacer.
La verdad es que Carmen tiene razón, yo no sé si ellos estarán bien, si no les van a hacer daño y si pronto estarán con nosotros… pero ante todo tengo que permanecer sereno para no poner más nerviosa a Carmen.

*Narra Carmen*
Estaba abrazada a David, la verdad, él conseguía calmarme un poco con sus abrazos y sus palabras pero esto no evita que no tenga esta preocupación que me está matando por dentro. Ella tiene que estar bien, si algo la pasa, si algún día me falta yo me muero. El sonido de mi móvil me sacó de mis pensamientos. Lo cogí, lo desbloqueé y vi que tenía un whatsApp. Vi que era de María José y pensé que eran buenas noticias pero me equivocaba. Me levanté del sofá y decidí leer. No había nada que leer solo una foto. No se veía bien así que decidí abrirla, cuando la abrí me quedé en shock, no podía creer lo que estaba viendo. De la impresión el móvil se me cayó.
David: ¿Estás bien?
Yo no era capaz de articular palabra, ni asentir ni nada. Estaba como si de una estatua se tratase.
Andrea se agachó y cogió mi móvil.
Andrea: Esto es lo que la pasa.-dijo enseñando la foto a todos.
Blas: No me lo puedo creer, seguro que el que los tiene secuestrados es Ángel.
Álvaro: ¿Cómo no habíamos pensado en él?
Carlos: Tenemos que hacer algo.

*Narra Carlos*
Ahora más que nunca debemos estar unidos, juntos, superando todo como siempre lo hemos hecho. Mi hermano está en peligro y tenemos que hacer cualquier cosa para que vuelva con nosotros para que podamos estar juntos, de risa en risa, de broma en broma, juntos como la familia que llevamos siendo estos años desde que decidimos formar el grupo y afrontar esto juntos.
Todos estábamos en silencio, nadie pronunciaba palabra. Era un silencio total pero no incómodo. Ese silencio fue roto. Carmen cayó al suelo inconsciente, se había desmayado.
Isa: Carmen, Carmen.-dijo agarrándola del brazo pero ella seguía sin responder.

*Narrador omnisciente*
María José: ¿Cuándo nos vas a dejar en paz?
Ángel: ¿A ti? Nunca preciosa. Eres mía y de nadie más y si para eso tengo que matarle-dijo señalando a Dani-así será.
Dani: Si la tocas, date por muerto.
Ángel les hizo un gesto a dos de los tipos que estaban con él y éstos fueron a agarrar a María José.
Ángel: mira y aprende.
Ángel se acercó a María José riéndose. Los dos que estaban agarrándola también se echaron a reír.
Ángel: vas a disfrutar como nunca antes.-le dijo con cara de deseo.- y tú serás testigo de ello.-le dijo a Dani.
Ángel puso su mano en el abdomen de María José e iba ascendiendo lentamente.
María José: No me toques.
Ángel: si no te estás quieta, ellos empezaran a golpear a tu querido Dani.
Dos personas entraron a la habitación en la que estaban. Iban vestidos totalmente de negro y llevaban en las manos unos guantes con una especie de clavos.
Dani: eres un cabrón. Sabes que ella nunca será tuya por eso tienes que valerte de artimañas para tenerla contigo.
Ángel: Ella será mía y ni tú ni nadie podrá impedirlo.
María José: si eso es lo que quieres, me tendrás pero con una condición.
Dani: ¡¡No!!-dijo intentando soltarse pero era misión imposible.
Ángel: me gusta como piensas preciosa.-dijo cogiéndola de la cintura-. Tú dirás, ¿Cuál es tu condición?

María José: Suéltale. Deja que se vaya y yo seré tuya.

lunes, 31 de marzo de 2014

Capítulo 11

Siento haber tardado tanto en subir pero por motivos varios no he podido. Lo importante es que aquí tenéis el capítulo y le he hecho algo más largo para compensar la espera. Espero que os guste :)
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*Narrador omnisciente*
Después de recibir el whatsApp, María José no sabía qué hacer.
-Lo mejor es que le haga caso.-Pensó ella.
Decidió contestarle.
“Dime qué tengo que hacer”
Al instante recibió la contestación.
“Tienes que esperar. Cuando lo crea oportuno tendrás noticias.”
Es un imbécil. Juro que si le hace daño a Dani, lo mato.-dijo para sí misma.
Iba andando sin rumbo, con el móvil en la mano para cuando recibiera la llamada de Ángel, no titubeara y le contestase rápido. Iba absorta maldiciendo a Ángel y deseando que Dani estuviese bien cuando su móvil sonó. Era Carmen.
*Conversación*
María José: Dime.
Carmen: ¿Dónde estás?
María José: Por ahí, dando una vuelta. Necesito pensar. En un rato me voy a casa. Nos vemos allí.
*Fin conversación*
María José colgó sin darla apenas tiempo a despedirse. Siguió andando y su móvil volvió a sonar. ¡Qué pesados!-pensó. Cuando miró quien llamaba no se lo pensó dos veces y descolgó.
*Conversación*
María José: Dime.
Ángel: No hables, solo escucha.
-No la hables así.
María José: ¿Dani? Dime que está bien, que no le has hecho nada.
Ángel: Tu muñequito de plastilina está bien enterito, por ahora. Si no colaboras, os le mandaré en pedazos.
Las lágrimas descendían por las mejillas de María José pero ella no quería que él supiese que era débil y que estaba llorando. Debía mantenerse firme y fuerte.
Dani: No le hagas caso.-se le oyó chillar. Ángel le hizo una seña a uno de sus compinches para que le callara la boca. Lo hizo dándole un puñetazo. Esto hizo que a Dani le saliera sangre del labio, seguramente se lo habrá partido.
María José: Haré lo que me digas pero no le hagas daño.
Ángel: Me gusta que colabores preciosa. Te espero en esta dirección en media hora. Si llegas tarde le mataré.
María José: Llegaré puntual. Dame la dirección.
Ángel: Es esta. “…”.-Ella lo apuntó en un papel y él colgó-.
María José cogió un taxi para ir a la dirección que le había dado Ángel.
Taxista: ¿A dónde la llevo señorita?
María José: A esta dirección.-dijo entregándole un papel.
Taxista: Bien, pongámonos en marcha.
Después de unos veinticinco minutos llegaron a la dirección. Pagó al taxista y se bajó. Llegó a la puerta de la casa. Daba miedo acercarse porque parecía que estaba abandonada. Miró a ver dónde estaba el timbre pero no encontró ninguno. Vio que había picaporte y decidió tocarlo.
-toc, toc-.
Nadie abría la puerta. María José se estaba desesperando pero por el rubio aguantaría lo que hiciera falta, ella sería capaz de cualquier cosa por la persona que tanta lágrimas había impedido que salieran de sus ojos, ese chico que con solo una sonrisa hacía que nada de lo malo tuviera importancia. En ese momento la puerta se abrió. Era Ángel.
Ángel: Llegas a tiempo preciosa. 3 minutos antes de la hora. Me gusta la puntualidad.
María José: ¿Dónde está Dani? Quiero verle.
Ángel: Eso puede esperar.
María José: No, quiero verle.
Ángel: Está bien, será como tú quieras.
Emprendieron el camino hacia unas escaleras de caracol. Estaban sucias, con telarañas. Ángel empezó a  subir varios peldaños.
Ángel: Si quieres ver a tu príncipe azul tendrás que subir.
Sin decir palabra, comenzó a subir. A medida que subían los peldaños de la escalera, éstos crujían más. Parecía que la escalera se iba a romper y caerían al vacío, pero no fue así. Llegaron al final de la escalera y había un largo pasillo.
Ángel: Detrás de la última puerta está él.
María José corrió hacia la puerta pero ésta no se abría.
Ángel: ¿Pensabas que iba a dejar la puerta abierta? ¡Qué ingenua eres!
María José: Abre de una maldita vez.-le dijo chillando-.
Ángel abrió la puerta y dejó que María José entrase en la habitación. Cuando ella entró, lo vio en medio de la habitación, sentado en una silla, atado. Se encontraba en muy mal estado. En su rostro se podía ver los golpes a los que había sido sometido. María José se tiró a los pies de Dani y se puso a moverle pero el rubio no reaccionaba.
María José: ¿Qué le habéis hecho? Me dijiste que no le harías nada.
Ángel: Te prometí que le verías enterito y ahí lo tienes.-dijo señalándolo despectivamente-.
María José: Dani, abre los ojos. Por favor, mírame.
Siguió moviéndolo pero él seguía sin reaccionar. Se levantó del suelo. Levantó la cabeza de Dani y se dio cuenta de que el labio le sangraba y que tenía una brecha en la ceja derecha. Le besó y eso hizo enfurecer a Ángel.
Ángel: Como vuelvas a hacerlo le mato.
Dani comenzó a abrir los ojos y vio a María José.
Dani: ¿Qué haces aquí?
María José: Venir a buscarte.
Dani: No debiste hacerlo.
María José: Te quiero y por ti soy capaz de hacer cualquier locura.
Ángel: Es muy bonita esta escena romántica pero hasta aquí.
Silvó haciendo que sus compinches fueran a su llamado.
Dani: Mira, vienen como perritos a la busca de su amo.
Uno de ellos le dio un puñetazo.
María José: ¡¡¡No!!! Dejarle. No le hagáis daño.
Ángel: ¿Qué tal si llamamos a vuestros amiguitos?
Ángel cogió el teléfono de María José y vio que la última llamada recibida sin contar la suya era de una tal Carmen.
Ángel: ¿Quién es Carmen?
María José: No te importa.
Ángel: Es alguien importante, ¿verdad?
María José no le contestó.
Ángel: Eso es un sí. Llámala.-dijo dándole el móvil a uno de sus compinches-.
-pi, pi, pi- Al tercer tono, Carmen cogió el teléfono.
*Conversación*
Carmen: Mi niña, ¿dónde estás? Estoy preocupada.
X: ¿mi niña? Creo que no.
Carmen: ¿Quién eres?
Todos se quedaron mirando a Carmen.
Carmen: ¿Qué quieres? ¿Dónde está María José?
X: No te preocupes, está bien. Está en compañía de su rubio.
Carmen: ¿Dani?
X: Ese mismo.
Carmen: Déjalos en paz. No los hagas daño, por favor.
Las lágrimas comenzaron a salir y a deslizarse por las mejillas de Carmen.
X: Si ella coopera no la pasará nada. Pronto recibiréis más noticias.
*Fin conversación*
Ángel: Has hecho bien en no decir ni una sola palabra. Ese es un punto a tu favor.-dijo acariciando la mejilla de María José-.
Dani: No la toques o te juro que te mato.
Ángel: Muñequito de porcelana, no estás en condiciones de amenazar a nadie, ¿no crees?

En casa de David…
Carlos: ¿qué ha pasado? ¿Quién era?
Carmen se echó a llorar y David la abrazó.
David: ey, tranquila princesa, todo estará bien.
Isa: ¿Princesa? ¿Qué nos hemos perdido?
Blas: Eso no importa ahora, después nos lo explicarán. Carmen, ¿Quién te ha llamado?
Carmen: No lo sé.
Álvaro: ¿Cómo que no lo sabes?
Carmen: No, me llamaron desde el móvil de María José, pregunté por ella y me dijeron que estaba bien y que estaba con Dani. Que si ella colaboraba con él que no les pasaría nada.
Silvia: ¿Los han secuestrado?
Andrea: Por las palabras de Carmen, tiene toda la pinta.
Carmen: Si la hacen daño, yo me muero.-dijo entre sollozos-.
David: No te preocupes, estará bien.
Carmen: Eso no lo sabes.

¿De verdad David tendrá razón y todo estará bien o las cosas llegarán a otro punto peor?