*Narra María José*
La noche nos invadía, me sentía muerta por dentro y no por lo que me
había hecho Ángel sino porque estaba perdiéndolo a él. Seguía abrazándolo y no
podía parar de llorar. Aunque no quiero admitirlo, me había enamorado de mi
ídolo y me siento muy culpable de no aprovechar el tiempo que pasé con él, me
arrepiento de haberlo tratado tan mal…
Lo veía ahí con sus ojos cerrados, contemplando la posibilidad de no
volver a ver esos ojos azules que me vuelven loca, su sonrisa que hace que me
derrita y su voz que hace que todo mi cuerpo tiemble.
Sentí una mano en mi espalda, tenía miedo de ver quien era pero si
fuese Ángel o algunos de sus colegas probablemente no hubiese tenido ese gesto.
Me giré y la vi, ahí indefensa con sus ojitos llorosos.
X: No te preocupes, se pondrá bien.
-¿Cómo puedes estar tan segura, Dafne? Se está desangrando y no tengo manera
de llamar a una ambulancia o de comunicarme con los demás.-dije agachando la
cabeza.
Dafne: Ángel se dejó su móvil y llamé a emergencias. No tienen que
tardar en llegar.
-Muchas gracias cariño. Si se muere, yo…
Dafne: Shh, no se va a morir. ¿Sabes por qué?-negué con la cabeza.- Él
amor que os tenéis va a ser más fuerte que todo y por ese amor, él -dijo
señalándolo- luchará contra la muerte.
*Narra David*
Llegué en casa de Carmen y me abrió Andrea. Nos saludamos y al momento
salió Carmen, me quedé alucinado, estaba preciosa con ese vestido rojo, estoy
enamorado hasta las trancas de ella y no puedo seguir negándolo más.
-Estás… estás… perfecta.-estaba que no podía articular palabra.
Carmen: Gracias.-vi cómo se sonrojaba.
-Sonrojada estás preciosa.
Andrea: David, la alfombra que la vas a manchar.
-¿Qué?
Andrea: La baba…
Las dos rieron. Me quedé prendado de su sonrisa. Toda ella es perfecta,
no hay nada que no me guste de ella.
-¿nos vamos señorita?
Carmen: Cuando guste el caballero.
Andrea: Cuanta galantería veo por aquí. Oye David.
-Dime.
Andrea: Llévamela a un sitio bonito y a las 12 la quiero en casa ehh.
Carmen: Sí, como la cenicienta.
-Andrea, no puedo prometerte que a las 12 estará en casa.
Andrea: bueno pues cuídamela y como la hagas daño date por muerto.
Carmen: Andrea, no me le asustes.
Andrea: Vale, vale, me callo. Iros ya.
Salimos de casa de Carmen. Nos dirigimos al coche, la abrí la puerta y
subió. Cerré la puerta y rodeé el coche y me subí. Me abroché el cinturón y
arranqué.
Carmen: ¿Dónde vamos?
-Sorpresa.
Carmen: No vale.-dijo poniendo voz de niña pequeña.
-Poniendo esa voz no vas a hacer que te lo diga.-la guiñé un ojo.
Carmen: ¿Estás seguro?
-¿Me estás poniendo a prueba?
Carmen: Pregunté yo primero.
Me encantaba picarla, no sé por qué pero me gustaba.
-Estamos llegando.
*Narra Carmen*
David dijo que estábamos llegando pero todo eran edificios de pisos,
hoteles… ¿Dónde me llevará?
-¿No me vas a decir dónde vamos?
Soltó una risa. Eso me ponía de los nervios, me gusta saber dónde voy.
Vale que me fio de él pero esto de no saber dónde me lleva no me gusta nada… El
coche se paró. Yo no entendía nada.
-¿Por qué paras?
David: Hemos llegado.
Miré por la ventana y era un lujoso hotel de 5 estrellas.
-¿Me has traído a un hotel? ¿Quién te crees que soy? Ahora mismo me voy
de aquí.
¿Quién se cree este que soy? ¿Cómo se atreve a traerme a un hotel?
Cuando me dijo que íbamos a tener una cita no me imaginé que fuese una de
estas. Esto no se lo iba a perdonar en la vida.
*Narra David*
Llegamos y paré el coche enfrente del hotel. La dije que habíamos
llegado y reaccionó muy mal. ¿De verdad se piensa que la he traído a un hotel
para acostarme con ella? No entiendo cómo puede pensar que soy así.
-Me puedes dejar hablar.
Carmen: No, me has desilusionado mucho, no como ídolo sino como
persona.
Comenzó a llorar y yo no podía verla así. Se bajó del coche y no me dio
oportunidad para explicarla.
Me bajé del coche y la vi dirigiéndose a la zona de taxis. Corrí como
si me fuera la vida en ello y la alcancé. La paré agarrándola del brazo.
Carmen: Déjame, no me toques.
-¿Confías en mí?
Carmen: En este momento no lo sé.
-Confía en mí. Entra conmigo al hotel, ves lo que te he preparado y si
aun así quieres irte, yo mismo te llevo a casa.
Necesitaba que confiase en mí y viera todo lo que la había preparado,
lo que sería capaz de hacer por ella, aunque esto solo era una mínima parte.
*Narra Carmen*
¿Cómo se atreve a decirme que confíe en el después de traerme a un hotel?
Estaba muy enfadada. ¿Se cree que soy una chica fácil? Lo lleva claro. A
cabezota no me gana nadie. Cuando algo se me mete en la cabeza, nadie me hace
que cambie de opinión y esta no será la excepción.
David: Por favor, acompáñame.
Quiero ser fuerte y ser fiel a mis principios. Soy cabezota por
naturaleza pero estando con él, me olvido de todo y hace que todo me importe
menos que nada.
-Está bien. Entremos.
Entramos en el hotel y para ser un hotel de 5 estrellas no había mucha
gente. Miraba para un lado y para otro y sólo estaba la recepcionista, nadie
más.
-No hay nadie.
David: Es por aquí, dijo señalando hacia la derecha.
-¿Dónde vamos?-dije parándome.
David: No seas impaciente, ahora lo ves.
Me agarró de la mano y tiró de mí para que avanzara. Llegamos a una
puerta blanca acristalada y se paró.
-¿Qué es esto?
David abrió la puerta y entramos. Era un salón realmente grande,
decorado con rosas rojas y velas. Era precioso. Me dejó sin palabras.
David: No había gente en el hall ni tampoco aquí porque lo reservé exclusivamente
para nosotros. Sólo un salón de un hotel de 5 estrellas puede estar a la altura
de la dama que tengo enfrente.
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