*Narra María José*
Ángel se levantó y temí que fuera Dani el que bajaba por la escalera
pero no, era la voz de una niña.
X: ¡María José!-dijo gritando
-Princesa, ¿Qué haces aquí? ¿Cómo estás?
X: Ángel me trajo aquí.-dijo triste-.
Hubo unos minutos de silencio absoluto.
X: Estoy bien, pero muy aburrida.
-Eso tiene solución.
Comencé a hacerla cosquillas, su risa podía oírse por toda la casa.
Tanta era su fuerza que producía un gran eco.
Otro ruido vino de la misma escalera por la que instantes anteriores esa
niña bajó. Ángel salió a comprobar que todo iba bien y recibió un puñetazo que
le hizo caer al suelo. Éste al ver quién estaba delante de él se levantó con
toda la ira que cualquier ser humano podría albergar en su cuerpo.
Ángel: Te vas a arrepentir de lo que acabas de hacer.
Ángel llamó a sus compinches y vinieron en escasos segundos.
Ángel: Cogedles. A ella lleváosla de aquí.-dijo señalando a la
niña.-Todo esto era una trampa, ¿verdad?-dijo mirándome con rabia.
-No.-dije sin apenas voz.
Ángel: No me mientas.-Me pegó con todas sus fuerzas, dejando su mano
marcada en la parte izquierda de mi cara y haciendo que cayese al suelo.-Me las
vas a pagar.
*Narra Dani*
Por suerte cuando Ángel vio a la niña no consiguió verme a mí, si no se
hubiese ido todo al traste. Todo estaba saliendo a pedir de boca. La verdad es
que la niña me ha sorprendido y mucho. No sé cómo se llama pero sé que es una
niña muy dulce y buena, no entiendo cómo puede estar al lado de alguien como
Ángel… Ahora me toca actuar a mí.
-Mierda.-dije para mí.
Los escalones de esta maldita escalera suenan demasiado…
Sentí que alguien se movía, supuse que era Ángel y no me equivocaba. Me
puse en la pared justo al lado de la puerta del salón. Pude ver como se
acercaba, su pie adelantado en la puerta y no me lo pensé y le propiné un
puñetazo y cayó al suelo. Se levantó al verme y realmente estaba muy enfadado.
Ángel: Te vas a arrepentir de lo que acabas de hacer.
Ángel llamó a sus compinches y vinieron en escasos segundos cual
perrito faldero a la llamada de su amo.
Ángel: Cogedles. A ella lleváosla de aquí.-dijo señalando a la
niña.-Todo esto era una trampa, ¿verdad?-dijo mirando a María José con rabia.
María José: No.-dije sin apenas voz.
Ángel: No me mientas.-Me pegó con todas sus fuerzas, dejando su mano
marcada en la parte izquierda de mi cara y haciendo que cayese al suelo.-Me las
vas a pagar.
X: No la pegues. Ella no te quiere y no podrás hacer que eso cambie.
Ángel: Os he dicho que os la llevéis.-dijo aún más enfadado-.
-¿Qué vas a hacer?
Ángel: Hacerla disfrutar como tú no has sabido.
María José: no, por favor.
Ángel: ¿no qué? Dijiste que serías capaz de hacer cualquier cosa por él
¿no?-dijo señalándome.
¿De qué están hablando? No logro entenderle…
Dos tipos entran y me agarran para que no me mueva. Ángel empuja a
María José haciendo que caiga en el sofá. Entra otro tipo y la ata las manos.
¿Qué ostias están haciendo?
-¿Qué vas a hacer?
Ángel: Ya te lo he dicho antes, hacerla disfrutar como tú no has
sabido.
*Narra María José*
Le dije a Ángel que por Dani sería capaz de hacer cualquier cosa y así
será. Si esto es por lo que tengo que pasar para que le deje libre, lo haré.
Miro a Dani y lo veo ahí todo golpeado y sujeto por dos animales que lo
único que les importa es complacer a Ángel para que no sufran las
consecuencias.
Ángel: ¿Estás listo rubio para verla gozar?
Dani: No la toques o te juro que te mato.
Pude ver como intentaba liberarse de los brazos que le impedían estar
libre pero le era imposible, ellos eran más fuertes que él.
Ángel se puso encima de mí y me arrancó la camiseta, dejándome así en
ropa interior.
Dani: Eres un puto cobarde.
Ángel: Cállate y observa.
Yo no podía articular palabra, tampoco quería. A mí me duele mucho toda
esta situación pero estoy viendo que a Dani también. Ángel bajó mis pantalones y
me los quitó. Volvió a ponerse encima de mí.
Ángel: ¿Preparada para disfrutar?
No quería hablarle, ni siquiera mirarle. Quería que esta puta situación
terminase y pudiésemos salir de aquí. Desabrochó mi sujetador, me lo quitó y comenzó
a besarlos. Yo giré la cabeza para que Dani no me viera llorar. No quería que
esto pasase y menos estando él delante. Dani seguía intentando liberarse de los
brazos de los tipos que lo sujetaban pero seguía sin poder hacerlo. Ángel paró
de besar mis pechos y puso sus manos en mi cintura. Comenzó a bajar mis bragas
lentamente, mientras bajaba mis bragas iba acariciando mis piernas. Yo quería
que todo esto llegara a su fin pero cuantas más ganas tenía de que acabase más
tiempo parecía durar. Terminó de bajar mis bragas, me las quitó, esta vez sin
quitarse de encima de mí. Él se bajó los pantalones y los bóxers pude ver lo
excitado que estaba. No puedo entender como esta situación puede excitarle.
Ángel: Vamos a la faena preciosa.
Comenzó a penetrarme fuertemente, me hacía daño pero si decía algo
sería el desencadenante para sacar toda la furia que Dani estaba conteniendo.
No pude aguantar, el dolor que me estaba provocando era más fuerte de lo que
podría aguantar.
-Me haces daño.-dije casi en un susurro.
No bajaba el ritmo, es más podría asegurar que iba más rápido. De
pronto, empezó a bajar el ritmo, lo cual agradecí porque el dolor que sentía
era demasiado grande.
Ángel: ¿Mejor?
Será cabrón, me está violando y encima me dice esto. ¿De qué coño va?
Sé que él lo está disfrutando pero yo… yo de este momento no podré
olvidarme nunca. Me marcará de por vida y no podré borrarlo aunque quiera. Yo
solo podía pensar en lo que estaría sintiendo Dani viendo esta escena y lo que
estaría pasando por su cabeza.
Sentía que esto no tenía fin, que nunca iba a terminar. No podía con
todo esto, me superaba pero no quería que Ángel me viera frágil. Estaba
jodiendo mi vida y no le iba a dar el gusto de verme llorar. Sí, soy una puta
orgullosa y con él más que con nadie. Me hizo mucho daño y todavía me lo sigue
haciendo. ¿Hasta cuándo?
Ángel: Ya queda poco pequeña.
Se corrió dentro de mí y sonrío victorioso.
Ángel: ¿Ves? Así es como se hace gozar a una chica.-dijo mirando a Dani.
Dani no decía nada y a mí su silencio me daba miedo. Ángel salió del
salón y dio la orden para que soltaran a Dani. Los tipos después de soltarle,
impidieron que Dani se acercase a Ángel, la verdad les doy gracias porque sé
que hubiese sido capaz de matarle.
Después de liberarme de las asquerosas manos de Ángel y de que soltaran
a Dani, éste vino y me desató las manos. Me levanté del sofá y Dani me tendió
su chaqueta, me la puse y lo abracé. Sentí el impulso de besarle y así lo hice,
como si no hubiera mañana. Mientras nos estábamos besando, sí besándonos porque
él correspondió a mi beso, oí un disparo, no sabía de donde venía pero sabía
que había sido muy cerca, tan cerca que a la persona que habían disparado era
Dani.
-No!!!!-grité- no te puedes morir.-dije llorando y estrechándolo entre
mis brazos.-Estarás bien.
Dani: Nunca he querido a nadie como te quiero a ti.-me dijo mirándome a
los ojos.-Si tengo que morir por ti, lo haré las veces que haga falta.
-Shh, no hables, tienes que guardar fuerzas.
Dani: no… quiero… morirme… sin… decirte… que… te… quiero…-dijo con un
hilo de voz.
-No digas eso, no te vas a morir. Si te mueres yo me muero
contigo.-dije dándole un beso en la comisura de los labios y sin parar de
llorar.-llamad a una ambulancia, no os quedéis ahí quietos.-grité, ninguno lo
hizo, es más, todos salieron corriendo de la casa dejándonos a Dani y a mí ahí
tirados.
En casa de David…
*Narra David*
Tengo que hacer lo que sea para que Carmen sonría. Su sonrisa fue una
de las cosas que me enamoró de ella y, un momento ¿yo enamorado? Es lo más
normal que podría haber pasado. ¿Quién no se iba a enamorar de una chica
preciosa, simpática, dulce y tierna como Carmen? Yo no puedo ser la excepción.
Tengo que pensar en algo para hacer que esa sonrisa que me tiene loco
vuelva a aparecer… ya sé ¡¡La invitaré a cenar!!
-Vete a tu casa y prepárate en 1 hora paso a buscarte.-la dije
mirándola a los ojos.
Carmen: ¿Me estás proponiendo que tengamos una cita?
-Emm, sí.-noté como mis mejillas se sonrojaban y las suyas también.
Todos empezaron a silbar.
Carlos: Hasta que has dado el paso, mira que te ha costado.
Todos se echaron a reír menos Carmen que miró hacia otro lado y yo que
tenía ganas de matar al rubiales pero tenía toda la razón.
*Narra Carmen*
Estaba absorta completamente en mis pensamientos cuando una voz me saca
de ellos.
David: Vete a tu casa y prepárate en 1 hora paso a buscarte.-Cuando me
lo dijo, no podía creérmelo. Mi ídolo invitándome a salir.
Vamos a ver Carmen, deja de montarte películas en la cabeza y dile algo
¿no?-me dijo mi subconsciente.
Carmen: ¿Me estás proponiendo que tengamos una cita?
-Emm, sí.-me sonrojé, no podía creérmelo pero así era ¡¡Tenía una cita
con David!!
Todos empezaron a silbar.
Carlos: Hasta que has dado el paso, mira que te ha costado.
¿Qué ha querido decir con eso? ¿Le gustaré?
Carmen déjate de tantas preguntas y lárgate ya o no te dará tiempo a
arreglarte, no querrás ir hecha una piltrafa, ¿no?-mi subconsciente otra vez…
Pero es verdad, si no me doy prisa no me dará tiempo.
Andrea: ¿Quieres que te ayudemos?
-Sí, por favor.
Isa: Pues venga, mueve tu trasero y vámonos.-me dio una palmada en el
culo.
Si no fuera por ellas estaría hundida, llorando y sin ganas de nada.
Esto me vendrá bien para olvidarme por un rato de lo que está pasando con María
José y Dani.
Nos fuimos camino a mi casa. Llegamos y empecé a dar vueltas por la
casa.
Silvia: ¿Puedes tranquilizarte?
-No, tengo una cita con David. ¡Cómo me pides que me calme!
Isa: Poniéndote así, no ganas nada. A ver, tú vete a ducharte ¡ya! Mientras
nosotras te buscamos el vestido adecuado para la ocasión.-dijo con una sonrisa
pícara.
Andrea: Sí, yo prepararé el maquillaje.
Decidí hacerlas caso y me fui a ducharme. Me metí en la ducha, puse el
agua templada. Me enjaboné el pelo mientras pensaba dónde me iría a llevar
David. Aclaré mi largo y moreno pelo y me puse a enjabonar mi cuerpo. No tardé
mucho ya que estaba muy ansiosa por salir con David y no quería llegar tarde.
*Narra David*
Por fin voy a tener una cita con Carmen, la chica de mis sueños, la que
con solo una sonrisa logra derretirme. Cuando me mira siento que se para el
tiempo y cuando me dedica una de sus sonrisas siento como pequeños infartos que
me llevan al cielo.
Voy a ducharme, no quiero hacerla esperar. Me metí en la ducha. Tardé
en ducharme 10 minutos, todo un record para mí. Salí del baño y fui a mi
habitación. Ahí me los encontré a los tres.
-¿Qué hacéis aquí?
Carlos: Ayudarte para que vayas de acuerdo a la dama que te va a
acompañar.
-¿Desde cuándo hablas así? ¿No te gustará Carmen, no? Si es así puedes
darte por muerto.
Carlos: no, no. Sólo quiero que mi hermano triunfe.
Blas: Dejaros de tanto hablar y tú, David, prepárate o la harás
esperar.
Álvaro: Blas tiene razón.
Fui a ponerme el traje que habían elegido entre Blas, Álvaro y Carlos.
Iba así:
Ahora sólo me quedaba emprender mi camino hacia la casa de Carmen.
*Narra Carmen*
Salí de la ducha y me enrollé la toalla. Fui a mi habitación y ahí
estaban las tres. Mi vestido estaba sobre la cama, la verdad es que me
encantaba. Andrea comenzó a maquillarme. Isa y Silvia se encargarían de
peinarme.
Andrea: Estate quieta, así no puedo maquillarte.
-Son ellas, me tiran del pelo.
Isa: Maquíllala y después la peinamos, pero date prisa.
Andrea: Sí, sí, no tardo nada.
Andrea siguió maquillándome. Tenía razón, no tardó ni diez minutos en
maquillarme. Después Isa y Silvia empezaron a peinarme. No se decidían entre dejármelo
suelto o hacerme un recogido… -al final no me da tiempo.-pensé.
Andrea: El pelo recogido la quedará mejor.
Isa y Silvia hicieron caso a Andrea y se puso manos a la obra. Mientras
Andrea preparaba los accesorios que iba a llevar. Silvia me ayudó con el
vestido ya que yo sola no podía.
Al final me dejaron increíble, cuando me miré al espejo quedé encantada
con el trabajo de las tres. Iba así:
Nada más terminar de arreglarme, sonó el timbre.
Andrea: Yo abro.
Andrea fue a abrir la puerta y era David. Escuché como se saludaban.
Andrea: Carmen, David ya está aquí.
-Ya voy.-dije bajando las escaleras.
Mientras bajaba pude ver la cara de asombro de David.
David: Estás… estás… perfecta.
-Gracias.-me sonrojé.
David: sonrojada estás preciosa.


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