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*En anteriores capítulos…*
*Narra María José*
-Te quiero.
Dani: ¿Qué has dicho?
-Que te quiero y que no quiero pelear más contigo.
Dani no articulaba palabra, solo me miraba y eso me daba algo de miedo.
¿Sentirá lo mismo que yo o simplemente me besó por agradecimiento por haberlo
traído al hospital? No, eso no puede ser porque en la casa también me besó o
fue para que me tranquilizara… ahora mismo no puedo pensar con claridad, estoy
hecha un lio…
*Fin en anteriores capítulos…*
Dani: Te han dicho que no voy a salir de esta y por eso me estás
diciendo esto ¿verdad?
-No vuelvas a decir eso, te vas a poner bien.-dije acariciando su
mejilla.
*Narra Dani*
Me despierto y lo veo todo blanco, me intento incorporar pero el dolor
es fuerte y me lo impide. Inspecciono mi alrededor y puedo observar varias
máquinas y algunos cables que me conectan a ella. No sé muy bien donde estoy
pero parece un hospital. Veo personas moverse rápidamente de un lado a otro de
la sala sin saber qué es lo que hacen allí y en qué están ocupados para llevar
tanta prisa.
-¿Dónde estoy? ¿Qué hago aquí?
Med: estás en el quirófano de un hospital, fuiste herido de bala.
-María José.-dije con un hilo de voz.
Med: ¿Así se llama la chica que no quiso dejarte solo? ¿Es tu novia?
-Me gustaría que lo fuera pero no. ¿Ella está bien?
Med: Ella no está herida, tranquilo.
-Físicamente.-dije casi inaudible.
El médico salió de la sala y todos los demás también, dejándome, así,
solo. En medio de la soledad en la que estaba sumido, comencé a pensar en la
razón por la que no había muerto y sin duda sé que ella me necesita, mis
hermanos me necesitan y mis fans también. Necesito subirme a un escenario y
comenzar a cantar, ese es el único lugar en el que olvido todo y me siento
vivo.
La puerta de la sala comenzó a abrirse.
María José: Hola.
-Hola.-dije casi en un susurro.
Me abrazó y comenzó a llorar. Odio verla llorar, siento punzadas en el
corazón. No me gusta verla triste.
-Ey, estoy bien. No llores.-dije quitándola una lágrima de la mejilla.
María José: Como no quieres que llore si te disparó por mi culpa.
-No pienses eso. Lo importante es que estoy bien y que estoy contigo.
La besé, necesitaba sentir sus labios sobre los míos, esa sensación me
hacía sentirme vivo y aunque parezca una locura, a su lado me sentía bien.
María José: Te quiero.- Al oír esas palabras me quedé un poco en shock,
esas son las palabras que menos hubiese imaginado escuchar de sus labios.
Decidí preguntar, quizá hubiese escuchado mal o ha sido producto de mi
imaginación o por causa de los sedantes.
-¿Qué has dicho?
María José: Que te quiero y que no quiero pelear más contigo.
¡Es verdad! No lo he soñado… No podía articular una sola palabra, solo la
miraba. ¿Y si es una broma? ¿Y si me estoy muriendo y por eso me lo dice? Son
las mejores palabras que podría escuchar antes de morir…
-Te han dicho que no voy a salir de esta y por eso me estás diciendo
esto ¿verdad?
María José: No vuelvas a decir eso, te vas a poner bien.-dijo
acariciando mi mejilla.
-Dime que esto no es una broma, que es real.
María José: No es una broma, es lo que siento pero tengo miedo.
-¿Miedo? ¿De mí?
María José: No, de lo que estoy sintiendo. No sé si estoy preparada
para asumir el riesgo de enamorarme, pero sobre todo de hacerlo de alguien como
tú, no sé si estaré a la altura, no quiero pasarlo mal y…-la interrumpí.
-No va a pasar nada que tú no quieras. Si quieres que sigamos como
amigos así será.
En ese momento se abrió la puerta, era David, Carmen y la pequeña que
estaba en la casa de la que no sabía su nombre ni quien era.
David: ¿Amigos que se besan? Eso ni son amigos ni son nada. Intentadlo,
no perdéis nada.
-¿Y cómo que habéis venido?
María José: Yo les llamé para que supieran que ya no estábamos
secuestrados pero que estábamos aquí, en el hospital.
-¿Llamaste a los dos?
María José: No, llamé a Carmen, sabía que estaba preocupada y David
estaba con ella.
-¿Cómo que estabas con ella? No me digas que ya tengo cuñada.
Pude ver como las mejillas de Carmen enrojecían y David me miró
sonriendo por lo que supuse que había dado en el clavo. Aparté mi mirada de
ellos dos y la centré en la niña.
-Gracias.-dije mirándola.
Dafne: ¿Por qué?
-Por haberme desatado.-dije extendiendo mi mano hasta acariciar su
mejilla.
Dafne: si no te hubiese desatado, mi hermano no te hubiese
disparado.-dijo a punto de llorar.
-Ey, pequeña, no llores. ¿Cómo que tu hermano?-dije y luego miré a
María José.
María José: Ella es la hermana pequeña de Ángel, por eso cuando bajó
vino corriendo a mí, nos llevamos muy bien y nos queremos mucho, ¿verdad?-dijo
mirando a la niña, ésta asintió.
Dafne: mi hermano no es malo, no le van a hacer daño ¿verdad? Es que si
le hacen daño me voy a quedar sola.-dijo comenzando a llorar.
María José: Oye, mientras yo esté contigo no estarás sola, ¿vale?
La niña corrió a darla un abrazo. Yo sonreí al ver esa escena.
-No es tu culpa, si no hubiese sido por ti, ella –dije señalando a
María José- no sé dónde estaría. Gracias a ti, está aquí conmigo.-dije con una
sonrisa.
Carmen: Parece que aquí tenemos a una pequeña heroína.-dijo
sonriéndola.
La niña comenzó a reír contagiándonos la risa a todos los presentes.
Paré de reírme y miré a mi hermano, le veía feliz al lado de la chica a la que
quiere. Miré a María José, ella es la chica que complementa mi vida, la que me
hace feliz y con la que quiero pasar todos los momentos buenos y malos que
tengan que llegar. No tiene que ser tan complicado ser feliz ¿o sí?
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