lunes, 31 de marzo de 2014

Capítulo 11

Siento haber tardado tanto en subir pero por motivos varios no he podido. Lo importante es que aquí tenéis el capítulo y le he hecho algo más largo para compensar la espera. Espero que os guste :)
---------------------------------------------
*Narrador omnisciente*
Después de recibir el whatsApp, María José no sabía qué hacer.
-Lo mejor es que le haga caso.-Pensó ella.
Decidió contestarle.
“Dime qué tengo que hacer”
Al instante recibió la contestación.
“Tienes que esperar. Cuando lo crea oportuno tendrás noticias.”
Es un imbécil. Juro que si le hace daño a Dani, lo mato.-dijo para sí misma.
Iba andando sin rumbo, con el móvil en la mano para cuando recibiera la llamada de Ángel, no titubeara y le contestase rápido. Iba absorta maldiciendo a Ángel y deseando que Dani estuviese bien cuando su móvil sonó. Era Carmen.
*Conversación*
María José: Dime.
Carmen: ¿Dónde estás?
María José: Por ahí, dando una vuelta. Necesito pensar. En un rato me voy a casa. Nos vemos allí.
*Fin conversación*
María José colgó sin darla apenas tiempo a despedirse. Siguió andando y su móvil volvió a sonar. ¡Qué pesados!-pensó. Cuando miró quien llamaba no se lo pensó dos veces y descolgó.
*Conversación*
María José: Dime.
Ángel: No hables, solo escucha.
-No la hables así.
María José: ¿Dani? Dime que está bien, que no le has hecho nada.
Ángel: Tu muñequito de plastilina está bien enterito, por ahora. Si no colaboras, os le mandaré en pedazos.
Las lágrimas descendían por las mejillas de María José pero ella no quería que él supiese que era débil y que estaba llorando. Debía mantenerse firme y fuerte.
Dani: No le hagas caso.-se le oyó chillar. Ángel le hizo una seña a uno de sus compinches para que le callara la boca. Lo hizo dándole un puñetazo. Esto hizo que a Dani le saliera sangre del labio, seguramente se lo habrá partido.
María José: Haré lo que me digas pero no le hagas daño.
Ángel: Me gusta que colabores preciosa. Te espero en esta dirección en media hora. Si llegas tarde le mataré.
María José: Llegaré puntual. Dame la dirección.
Ángel: Es esta. “…”.-Ella lo apuntó en un papel y él colgó-.
María José cogió un taxi para ir a la dirección que le había dado Ángel.
Taxista: ¿A dónde la llevo señorita?
María José: A esta dirección.-dijo entregándole un papel.
Taxista: Bien, pongámonos en marcha.
Después de unos veinticinco minutos llegaron a la dirección. Pagó al taxista y se bajó. Llegó a la puerta de la casa. Daba miedo acercarse porque parecía que estaba abandonada. Miró a ver dónde estaba el timbre pero no encontró ninguno. Vio que había picaporte y decidió tocarlo.
-toc, toc-.
Nadie abría la puerta. María José se estaba desesperando pero por el rubio aguantaría lo que hiciera falta, ella sería capaz de cualquier cosa por la persona que tanta lágrimas había impedido que salieran de sus ojos, ese chico que con solo una sonrisa hacía que nada de lo malo tuviera importancia. En ese momento la puerta se abrió. Era Ángel.
Ángel: Llegas a tiempo preciosa. 3 minutos antes de la hora. Me gusta la puntualidad.
María José: ¿Dónde está Dani? Quiero verle.
Ángel: Eso puede esperar.
María José: No, quiero verle.
Ángel: Está bien, será como tú quieras.
Emprendieron el camino hacia unas escaleras de caracol. Estaban sucias, con telarañas. Ángel empezó a  subir varios peldaños.
Ángel: Si quieres ver a tu príncipe azul tendrás que subir.
Sin decir palabra, comenzó a subir. A medida que subían los peldaños de la escalera, éstos crujían más. Parecía que la escalera se iba a romper y caerían al vacío, pero no fue así. Llegaron al final de la escalera y había un largo pasillo.
Ángel: Detrás de la última puerta está él.
María José corrió hacia la puerta pero ésta no se abría.
Ángel: ¿Pensabas que iba a dejar la puerta abierta? ¡Qué ingenua eres!
María José: Abre de una maldita vez.-le dijo chillando-.
Ángel abrió la puerta y dejó que María José entrase en la habitación. Cuando ella entró, lo vio en medio de la habitación, sentado en una silla, atado. Se encontraba en muy mal estado. En su rostro se podía ver los golpes a los que había sido sometido. María José se tiró a los pies de Dani y se puso a moverle pero el rubio no reaccionaba.
María José: ¿Qué le habéis hecho? Me dijiste que no le harías nada.
Ángel: Te prometí que le verías enterito y ahí lo tienes.-dijo señalándolo despectivamente-.
María José: Dani, abre los ojos. Por favor, mírame.
Siguió moviéndolo pero él seguía sin reaccionar. Se levantó del suelo. Levantó la cabeza de Dani y se dio cuenta de que el labio le sangraba y que tenía una brecha en la ceja derecha. Le besó y eso hizo enfurecer a Ángel.
Ángel: Como vuelvas a hacerlo le mato.
Dani comenzó a abrir los ojos y vio a María José.
Dani: ¿Qué haces aquí?
María José: Venir a buscarte.
Dani: No debiste hacerlo.
María José: Te quiero y por ti soy capaz de hacer cualquier locura.
Ángel: Es muy bonita esta escena romántica pero hasta aquí.
Silvó haciendo que sus compinches fueran a su llamado.
Dani: Mira, vienen como perritos a la busca de su amo.
Uno de ellos le dio un puñetazo.
María José: ¡¡¡No!!! Dejarle. No le hagáis daño.
Ángel: ¿Qué tal si llamamos a vuestros amiguitos?
Ángel cogió el teléfono de María José y vio que la última llamada recibida sin contar la suya era de una tal Carmen.
Ángel: ¿Quién es Carmen?
María José: No te importa.
Ángel: Es alguien importante, ¿verdad?
María José no le contestó.
Ángel: Eso es un sí. Llámala.-dijo dándole el móvil a uno de sus compinches-.
-pi, pi, pi- Al tercer tono, Carmen cogió el teléfono.
*Conversación*
Carmen: Mi niña, ¿dónde estás? Estoy preocupada.
X: ¿mi niña? Creo que no.
Carmen: ¿Quién eres?
Todos se quedaron mirando a Carmen.
Carmen: ¿Qué quieres? ¿Dónde está María José?
X: No te preocupes, está bien. Está en compañía de su rubio.
Carmen: ¿Dani?
X: Ese mismo.
Carmen: Déjalos en paz. No los hagas daño, por favor.
Las lágrimas comenzaron a salir y a deslizarse por las mejillas de Carmen.
X: Si ella coopera no la pasará nada. Pronto recibiréis más noticias.
*Fin conversación*
Ángel: Has hecho bien en no decir ni una sola palabra. Ese es un punto a tu favor.-dijo acariciando la mejilla de María José-.
Dani: No la toques o te juro que te mato.
Ángel: Muñequito de porcelana, no estás en condiciones de amenazar a nadie, ¿no crees?

En casa de David…
Carlos: ¿qué ha pasado? ¿Quién era?
Carmen se echó a llorar y David la abrazó.
David: ey, tranquila princesa, todo estará bien.
Isa: ¿Princesa? ¿Qué nos hemos perdido?
Blas: Eso no importa ahora, después nos lo explicarán. Carmen, ¿Quién te ha llamado?
Carmen: No lo sé.
Álvaro: ¿Cómo que no lo sabes?
Carmen: No, me llamaron desde el móvil de María José, pregunté por ella y me dijeron que estaba bien y que estaba con Dani. Que si ella colaboraba con él que no les pasaría nada.
Silvia: ¿Los han secuestrado?
Andrea: Por las palabras de Carmen, tiene toda la pinta.
Carmen: Si la hacen daño, yo me muero.-dijo entre sollozos-.
David: No te preocupes, estará bien.
Carmen: Eso no lo sabes.

¿De verdad David tendrá razón y todo estará bien o las cosas llegarán a otro punto peor?

sábado, 8 de marzo de 2014

Capítulo 10

Debido a que hace mucho tiempo que no subo capítulo y a la insistencia de alguna que otra lectora jajaja aquí tenéis otro capítulo. Sabéis que no subo más de un capítulo el mismo día, así que disfrutadlo. Os quiero mis queridas lectoras. Otra cosa que se me ha olvidado decir en el otro capítulo es que me han propuesto hacer un grupo de whatsapp o telegram de la novela. ¿Qué os parece la idea? Bueno no me enrollo más y os dejo con el capi. Prometo que el siguiente será más largo.
P.D.: Os quiero muchísimo y gracias por esos "¿Cuándo subes capi?" "Hace mucho que no subes, ¿para cuando un capi?" y cosas así. Sois increíbles :)
----------------------------------------------

*Narra Carmen*
Se produjo un silencio, nuestras bocas estaban a escasos centímetros cuando la puerta se abrió.
Carlos: Siento la interrupción pero…
David: ¿pero qué?-dijo nervioso y enfadado.
Carlos: Dani se ha ido.
-¿Se ha ido?-dije mirando a David.- ¿Dónde?
Carlos: No sabemos. Se ha levantado y se ha ido.
Los tres salimos de la habitación y fuimos al salón.
David: ¿Qué ha pasado?
Álvaro: No sabemos. Estábamos en silencio y de pronto se ha levantado y se ha ido.
-¿Dónde puede haber ido?
Blas: Ni idea.

*Narra Maria José*
Salí de casa de David rápido, sin mirar atrás. Bajé las escaleras mientras mis lágrimas salían. Espero que Dani me perdone por esto pero no quiero que nada le pase me importa demasiado como exponerle. Decidí mandarle un whatsApp a Dani.
“Espero que me perdones pero no puedo exponer tu vida. Eres lo que más quiero y por ti soy capaz de todo. No olvides nunca que te quiero<3”

*Narra Dani*
Maria José se fue. No entiendo qué está pasando. ¿Qué narices pone en ese mensaje? Seguro que es del gilipollas de Ángel. ¿Cuándo la dejará en paz? Iba absorto en mis pensamientos cuando me sonó el móvil, era un whatsApp de ella. Sonreí al verlo. Lo abrí y lo leí.
“Espero que me perdones pero no puedo exponer tu vida. Eres lo que más quiero y por ti soy capaz de todo. No olvides nunca que te quiero<3”
Me quedé pensativo, no entendía sus palabras. La contesté.
“No entiendo por qué me dices esto. Si te vas de mi lado, mi vida no tiene sentido. Te quiero<3”
Después de contestarla, volví a meterme en mis pensamientos y no me di cuenta de que alguien me seguía. Aparecieron tres tíos delante de mí y dos detrás, uno de ellos era Ángel, supongo que los demás serían colegas o amigos suyos. Me cogieron entre cuatro y Ángel me puso un trapo en la boca y al momento comencé a sentir que me pesaban los párpados y no recuerdo nada más…

*Narra Maria José*
Caminaba sin rumbo fijo, perdiendo la noción del tiempo, vagando por las calles como si solo yo estuviera en ellas. Me sonó el móvil. Era Ángel.
“Si quieres que deje libre a ese imbécil tendrás que hacer todo lo que yo te diga. Si te importa como dices lo harás. Tendrás noticias mías”
Esto es increíble, ¿nunca me va a dejar en paz?

Capítulo 9

Siento haber tardado tanto en subir capi pero entre el instituto, problemas y falta de inspiración no he podido subirlo antes. Os dejo con el capi.
--------------------------------------------------

*Narra María José*
David abrió la puerta y en cuanto vi a Carmen me lancé a sus brazos sin decir nada y comencé a llorar. Sus abrazos eran lo único que me calmaban. Me sonó el móvil.
David: ¿No vas a ver quién es?
Me separé de Carmen.
-Sí.-dije dubitativa. Cogí mi móvil y vi que era un whatsApp de Ángel. Lo abrí y lo leí. Nada podía ir peor…

*Narra Carmen*
Maria José se lanzó a mis brazos y comenzó a llorar. Al momento sonó su móvil.
David: ¿No vas a ver quién es?
Maria José: Sí.-dijo dudando. Sacó su móvil y empezó a ponerse pálida.
-¿Estás bien?-No me contestaba.- ¿A quién tengo que matar?-seguía sin pronunciar palabra. Decidí agarrarla del brazo y llevármela a otra habitación. Entramos en la sala de cine y nos sentamos en el sofá que había.- ¿Me vas a decir que pasa?
Maria José: Míralo tú misma.
Cogí su móvil y lo leí. No podía creer lo que estaba leyendo.
-Este quiere tener problemas.-Volví a leer el mensaje completo.

“Aléjate del rubio ese, desaparece de su vida porque si no lo haces hazte a la idea de que debes despedirte de él porque sufrirá mucho por tu culpa. En tus manos está que no le pase nada. Tú decides.”


Mientras en el salón…
*Narra Isa*
-Dani, ¿qué ha pasado?
Dani: Iba andando por una calle y la escuché gritar, corrí hacia donde provenían los gritos y cuando llegué vi a Ángel intentando…-le interrumpi.
-Yo lo mato.
Blas: Ey, tranquilízate. Hay que apoyarla y pensar qué vamos a hacer.
-Yo no sé qué vamos a hacer, pero lo que sí sé es que necesito saber que está bien.

Me dirigí a las habitaciones para ver en cual estaban. Comencé a abrir las puertas y cuando las encontré…
-Cuando sonó tu móvil, ¿quién era?-no dijo nada, sólo me entregó su móvil. Comencé a leer y no podía creerme lo que estaba leyendo.
Maria José: Gracias a Dani soy capaz de sonreír, de seguir adelante, de no derrumbarme. Si me alejo de él yo…
-Este hijo de mala madre no tiene bastante con todo lo que te ha hecho que todavía quiere hacerte más daño. ¿Qué coño pretende?
Carmen: Cariño, esto se lo tienes que contar a Dani.
Maria José: No, por favor. No quiero que lo sepa.
-Eso quiere decir que vas a hacer caso a ese gilipollas, ¿verdad?

*Narra Dani*
Estábamos todos en silencio cuando de pronto empezamos a oír voces.
Blas: Es Isa.
-¿Qué estará pasando?
David: No tengo ni idea, pero seguro que es por el mensaje que Maria José recibió hace un rato.
Carlos: ¿Qué pondrá en ese mensaje?
Se produjo un silencio cuando escuchamos que se abría la puerta de la habitación. Llegaron al salón y Carmen y Maria José traían los ojos rojos por haber estado llorando e Isa venía muy enfadada.
Álvaro: ¿Qué ha pasado?
Maria José: Yo… lo siento, pero por la gente que quiero soy capaz de cualquier cosa.
Silvia: ¿Eso qué significa?
No contestaba.
Andrea: ¿Qué quieres decir con que eres capaz de cualquier cosa?
Maria José: -me miró-. Lo siento de verdad, pero yo… no puedo.-Dicho esto, abrió la puerta y se fue.
-Es por el mensaje que recibió, ¿verdad?-Isa asintió.- ¿Qué ponía?
Carmen: Prometí no decírtelo y no lo haré.
David: Carmen, ¿podemos hablar?
Carmen: Claro.
Los dos salieron del salón sin decir nada más. ¿Qué estará pasando? Necesito respuestas. Me levanté y salí de la casa.

*Narra Carmen*
Acepté hablar con David y entramos en la sala de cine. Vi que Maria José se había dejado el móvil. Lo cogí.
David: ¿Qué ponía en el mensaje? Estoy seguro que esa es la razón que tiene a Maria José así.
-Comprueba tú mismo.-Le di el móvil y lo leyó.
David: ¿Le va a hacer caso? ¿Se va a alejar de Dani?
-No sé qué va a hacer, lo que sí sé que si se aleja de Dani se derrumbará. Dani para ella es el motor que la hace levantarse y enfrentar cada día.-Me abrazó-.
David: No te preocupes, todo saldrá bien.
-No estoy tan segura. Maria José no permitirá que Ángel haga daño a Dani, ya la escuchaste y tengo miedo de lo que vaya a hacer Dani si ella decide alejarse de él.
David: Sé que la quieres mucho…-le interrumpí.
-Como a una hermana.
David: por eso mismo tienes que apoyarla. Sé que verla así te hace daño y quiero que sepas que estaré contigo, no te dejaré sola.

Se produjo un silencio, nuestras bocas estaban a escasos centímetros cuando…